Se propone una codificación cuántica de secuencias de ADN donde la distancia de Levenshtein se correlaciona con la fidelidad de los estados cuánticos. La codificación se basa en incrustaciones posicionales rotacionales (RoPE) de grandes modelos de lenguaje. La implementación clásica, RotorMap, es un algoritmo de mapeo de ADN acelerado por GPU que en pruebas con genomas humanos y de maíz mostró una aceleración de 50 a 700 veces en comparación con Minimap2 de un solo hilo. La versión cuántica, Angular encoding, genera circuitos de preparación de estados y se verificó en las computadoras cuánticas de Quantinuum: H2-1 de 56 cúbits, H2-2 y el novedoso Helios-1 de 98 cúbits. Como posible aplicación se considera la autenticación cuántica de ADN; se supone que en complejidad de comunicación unidireccional podría lograrse la supremacía cuántica sobre cualquier solución clásica.
El ADN es un largo collar de carbono formado por cuatro tipos de cuentas. Los biólogos a menudo necesitan comparar dos cadenas para encontrar diferencias. Normalmente esto requiere un largo proceso de comparación. Los investigadores idearon un truco ingenioso: codificar cada cuenta como una flecha que gira según sus vecinos. La idea se tomó de los modelos de lenguaje, donde las palabras también “conocen” el contexto.
El método RotorMap, que utiliza cálculos ultrarrápidos en tarjetas gráficas, supera a las herramientas estándar entre 50 y 700 veces. Para computadoras cuánticas se creó una versión donde las direcciones de las flechas determinan los estados de las partículas. En las máquinas cuánticas Quantinuum, el algoritmo se probó leyendo los datos mediante espectroscopía, el análisis de la radiación.
🎯 El genoma humano tiene 3 mil millones de letras. Antes comparar dos genomas llevaba horas, ahora segundos.
🎬 La firma cuántica de ADN recuerda a las tecnologías de ‘Gattaca’, pero con una protección imposible de vulnerar.