Ideas de modelos de lenguaje se utilizan para la codificación cuántica del ADN: la distancia de edición (inserciones, eliminaciones, sustituciones) se transforma en una medida de cercanía de estados cuánticos. La implementación clásica, RotorMap, acelera el mapeo del genoma hasta 700 veces; la cuántica, Angular encoding, se probó en el Helios-1 de 98 cúbits. Al igual que un rotor giratorio define coordenadas angulares, las letras del código obtienen posiciones únicas, haciendo la similitud «visible» para la computadora cuántica. Posiblemente esto conduzca a la supremacía cuántica en la identificación del ADN.
El ADN es un largo collar de carbono formado por cuatro tipos de cuentas. Los biólogos a menudo necesitan comparar dos cadenas para encontrar diferencias. Normalmente esto requiere un largo proceso de comparación. Los investigadores idearon un truco ingenioso: codificar cada cuenta como una flecha que gira según sus vecinos. La idea se tomó de los modelos de lenguaje, donde las palabras también “conocen” el contexto.
El método RotorMap, que utiliza cálculos ultrarrápidos en tarjetas gráficas, supera a las herramientas estándar entre 50 y 700 veces. Para computadoras cuánticas se creó una versión donde las direcciones de las flechas determinan los estados de las partículas. En las máquinas cuánticas Quantinuum, el algoritmo se probó leyendo los datos mediante espectroscopía, el análisis de la radiación.
🎯 El genoma humano tiene 3 mil millones de letras. Antes comparar dos genomas llevaba horas, ahora segundos.
🎬 La firma cuántica de ADN recuerda a las tecnologías de ‘Gattaca’, pero con una protección imposible de vulnerar.