Los microscopios modernos ven el cerebro con un detalle asombroso: no solo las sinapsis en sí, los puntos de contacto entre neuronas, sino también las moléculas que las componen. Cada vez hay más imágenes de este tipo y su costo disminuye. Pero hay un problema: una imagen bonita no dice qué tan rápido transmite la señal una célula ni cuánto influye una neurona sobre otra.
Los autores del artículo proponen construir un 'traductor': un programa que toma una imagen con marcaje molecular y produce un conjunto de números que describen el funcionamiento de la neurona: la fuerza de la sinapsis, la conductancia de los canales. A este traductor lo llaman compilador: así como un programa convierte código en un archivo ejecutable, esta herramienta convierte estructura en dinámica.
Entonces las simulaciones biológicas serán más precisas: en lugar de ajustar parámetros a mano, los investigadores podrán cargar mapas reales de conexiones y ejecutar el modelo de inmediato. Es un paso de la simple descripción de 'qué está conectado con qué' a la predicción de 'cómo pensará esta red'.
Todo empezó con imágenes bonitas. Ahora prometen convertirse en una herramienta de trabajo, como un plano a partir del cual se ensambla un mecanismo funcional.
El costo del mapeo de sinapsis está cayendo tan rápido que pronto un mapa detallado de una región cerebral costará lo mismo que un análisis de laboratorio común.