Una cámara normal capta la luz reflejada por los objetos y con ella forma una imagen. Pero si el objeto está oculto tras un obstáculo o no refleja la luz, las ondas de radio vienen al rescate: atraviesan paredes y niebla, y una computadora reconstruye la imagen a partir de las señales dispersas. El problema es que para obtener una imagen nítida se necesitan muchas señales diferentes, lo que implica un amplio rango de frecuencias, costoso e incómodo.
Los investigadores propusieron retorcer las ondas de radio, dotándolas de momento angular orbital. Una onda así no se propaga como una lámina plana, sino como un sacacorchos que se enrosca en el espacio. Cada "vuelta" es una nueva forma de iluminar el objeto, información adicional para la computadora. En el prototipo, las ondas se generan dentro de cavidades impresas en 3D metalizadas, y unas lentes dieléctricas especiales les confieren la rotación necesaria.
El resultado sorprendió: el sistema con ondas de vórtice pudo reconstruir imágenes de objetos complejos utilizando solo una octava parte del ancho de banda anterior. Para objetivos simples, la mejora existe pero no es tan grande; para objetivos distribuidos, compuestos por muchos detalles pequeños, sin los vórtices la imagen no se obtenía en absoluto. Es como si un pintor, en lugar de cien pinturas diferentes, usara diez, pero aplicara cada pincelada en un ángulo nuevo, y el lienzo no resultara peor.
Este enfoque podría abaratar los sistemas de visión por radio para seguridad, medicina e incluso arqueología. En lugar de voluminosos escáneres con amplio ancho de banda, un dispositivo compacto con procesamiento inteligente de señales. El vórtice ayuda a ver lo invisible con menos coste.
El momento angular orbital de las ondas de radio es análogo a la rotación de la Tierra alrededor del Sol: la onda no solo avanza, sino que también "gira" alrededor de su eje de propagación.