La luz reflejada por el disco ardiente alrededor de un agujero negro puede revelar más sobre él de lo que creíamos. Cuando el disco emite calor, parte de esa luz se refleja de vuelta al disco y se dispersa, adquiriendo una distribución de energía inusual: como si al resplandor normal se le añadiera un nuevo componente similar a una ley de potencias. Antes, esta radiación se explicaba únicamente por la presencia de una corona caliente sobre el disco, pero el nuevo trabajo demuestra que puede surgir incluso sin corona, simplemente por la reflexión cerca de un agujero negro en rotación rápida.
Este nuevo componente tiene propiedades espectrales y de polarización particulares que permitirán distinguirlo de otras fuentes de radiación. Si se logra detectar con los telescopios de rayos X actuales o futuros, los científicos podrán medir con mayor precisión la rotación de los agujeros negros y poner a prueba la teoría de la gravedad de Einstein en condiciones extremas. Es como encontrar una nueva huella dactilar que revela detalles ocultos del comportamiento del agujero negro.
Este enfoque abre una nueva ventana para estudiar los objetos más enigmáticos del universo. En lugar de depender solo de procesos raros y difíciles de observar, los astrónomos obtienen una herramienta adicional que funciona incluso para discos de acreción ordinarios. Es un paso para acercarse al borde del agujero negro, donde la gravedad se vuelve verdaderamente extrema.
La luz reflejada por el disco alrededor de un agujero negro puede perder hasta el 90% de su energía debido al intenso campo gravitatorio, como si fuera 'absorbida' por un remolino.
En la película 'Interstellar', la visualización del agujero negro Gargantúa se basa en cálculos reales de cómo la luz se curva y se refleja cerca del horizonte de sucesos.