
El cambio de dirección de una onda cuando rebota en una superficie o frontera.La reflexión es el cambio de dirección de un frente de onda cuando encuentra una superficie o frontera que no puede atravesar. Es uno de los comportamientos más fundamentales de las ondas, aplicándose a la luz, el sonido, las ondas de agua e incluso las ondas gravitacionales. La regla básica es simple: el ángulo con el que llega la onda es igual al ángulo con el que sale, medido respecto a la normal (una línea perpendicular a la superficie). Esta ley se cumple para superficies lisas, produciendo reflexión especular como en un espejo, mientras que las superficies rugosas dispersan las ondas en muchas direcciones, produciendo reflexión difusa.
La ley de la reflexión era conocida por los antiguos griegos, y Euclides la describió en su obra sobre óptica alrededor del año 300 a.C. Más tarde, Herón de Alejandría proporcionó una demostración geométrica basada en el principio de la distancia mínima.
Cuando una onda incide en una frontera, la interacción se rige por el principio de que la onda no puede penetrar en el nuevo medio (o solo puede hacerlo parcialmente). La onda incidente genera oscilaciones en el material de la frontera, que a su vez reemiten ondas en todas direcciones. Para una superficie lisa y plana, estas ondas reemitidas interfieren constructivamente en una sola dirección: aquella en la que el ángulo de reflexión es igual al ángulo de incidencia. Esto es una consecuencia del principio de Huygens, según el cual cada punto del frente de onda actúa como una nueva fuente de ondas esféricas.
La reflexión se utiliza en innumerables tecnologías, desde espejos y periscopios hasta sistemas de radar y sonar. En astronomía, la reflexión de la luz en nubes de polvo revela la estructura de las nebulosas, y en la astronomía de ondas gravitacionales, la reflexión de ondas en los horizontes de agujeros negros aporta información sobre sus propiedades.
Un 'retrorreflector', un espejo que refleja la luz directamente de vuelta a su fuente, fue colocado en la Luna por los astronautas del Apolo, y los pulsos láser que rebotan en él se siguen utilizando para medir la distancia Tierra-Luna con precisión de centímetros.






