Una colisión entre una partícula y un núcleo atómico, que puede causar pérdida de energía sin ionización.Una colisión nuclear ocurre cuando una partícula —como un protón, un neutrón o un electrón— impacta contra un núcleo atómico. En muchos contextos, especialmente en física de partículas y astrofísica, estas colisiones pueden causar pérdida de energía sin ionización, es decir, el proyectil pierde energía mediante interacciones con el núcleo en su conjunto, en lugar de arrancar electrones. Este proceso es fundamental para comprender cómo se comportan las partículas en la materia, desde los rayos cósmicos que golpean la atmósfera hasta los haces de partículas en aceleradores.
El estudio de las colisiones nucleares se remonta a los experimentos de Ernest Rutherford en 1911, que revelaron la existencia del núcleo. Posteriormente, el desarrollo de aceleradores de partículas a mediados del siglo XX permitió realizar estudios controlados de estas interacciones, lo que condujo al descubrimiento de muchas propiedades nucleares.
Cuando una partícula se acerca a un núcleo, puede interactuar mediante la fuerza nuclear fuerte (si es un hadrón) o la fuerza electromagnética (si está cargada). En colisiones no ionizantes, la partícula puede excitar el núcleo, haciendo que emita rayos gamma u otras partículas, o simplemente dispersarse elásticamente, transfiriendo momento sin romper el núcleo. La pérdida de energía depende de la energía de la partícula, del tamaño nuclear y del parámetro de impacto.
La física de colisiones nucleares se utiliza en radioterapia médica, donde se dirigen protones o iones pesados hacia tumores, y en el diseño de blindajes contra la radiación para naves espaciales y reactores nucleares.
En colisiones nucleares de alta energía, como las del Gran Colisionador de Hadrones, la densidad de energía puede ser tan alta que los protones y neutrones se funden en un plasma de quarks y gluones, el estado de la materia que existió justo después del Big Bang.














