Las transiciones de fase cuánticas en equilibrio cambian drásticamente el estado fundamental de los sistemas de luz y materia; sin embargo, las correlaciones cuánticas emergentes (compresión, entrelazamiento) permanecen experimentalmente inaccesibles, ya que están vinculadas a excitaciones virtuales del estado fundamental. Se investiga cómo la modulación no adiabática de un parámetro del hamiltoniano puede convertir estas excitaciones virtuales en fotones reales, produciendo radiación cuántica del vacío. Se demuestra que la proximidad al punto crítico amplifica fuertemente el flujo de fotones emitidos y el carácter no clásico de la radiación, incluso en condiciones donde las fluctuaciones térmicas deberían dominar. Además, los procesos multifotónicos se vuelven significativos incluso con amplitudes de modulación pequeñas; se ha desarrollado un marco teórico que tiene en cuenta sistemáticamente estas contribuciones. Los resultados muestran que la criticidad puede actuar como un amplificador eficaz de las fluctuaciones del vacío, abriendo nuevos caminos para sondear y aprovechar los estados fundamentales críticos cuánticos.
El vacío cuántico no es un vacío, sino una cuerda tensa donde las partículas aparecen y desaparecen sin cesar. Un cambio brusco de condiciones —por ejemplo, el desplazamiento de los espejos de un microresonador— hace que la “cuerda” emita fotones reales. Cerca de la transición de fase cuántica, el punto crítico donde el estado de la materia cambia de golpe, el efecto se intensifica. Incluso una perturbación leve desencadena una avalancha de fotones que viajan a la velocidad de la luz. El desorden térmico (entropía) suele sofocar los efectos cuánticos, pero aquí solo espolea la cuerda, sin apagar el brillo. Así surge una luz no clásica, imposible para fuentes ordinarias.
Esto allana el camino hacia detectores ultrasensibles y nuevos emisores basados en destellos del vacío. La espectroscopia —el análisis de la luz por longitudes de onda— lee los estados cuánticos como la partitura de una cuerda que vibra.
🎯 Las fluctuaciones cuánticas del vacío son tan reales que entre dos espejos muy juntos surge una fuerza de atracción apenas perceptible: el efecto Casimir.