Los campos magnéticos en la superficie del Sol se ven como manchas oscuras y fáculas brillantes. Pero nacen en lo profundo, donde las corrientes de gas incandescente funcionan como una gigantesca dinamo. La pregunta es si se puede predecir, a partir de las manchas en la superficie, lo que ocurrirá dentro de la estrella en unos años.
Los autores del trabajo aplicaron un teorema matemático, similar a la regla que relaciona el área de una figura con su contorno. Este teorema permitió vincular el campo magnético en la superficie con los procesos internos del Sol. Resultó que la superficie se convierte en un predictor cuando su campo es arrastrado eficazmente por los flujos de plasma de regreso al interior. Es como si la espuma en la superficie del océano indicara las corrientes profundas.
Los investigadores probaron cinco modelos diferentes de la dinamo solar. En dos tipos de modelos, la predicción funciona, pero por razones distintas. En un modelo, el campo de la superficie regresa al interior; en el otro, el campo superficial refleja directamente el interno. Este hallazgo ayuda a elegir el modelo correcto para pronosticar la actividad solar.
Ahora los científicos saben a qué señales prestar atención en los modelos para predecir el comportamiento del Sol. Es como encontrar la brújula adecuada para viajar por el interior de la estrella.
El campo magnético del Sol cambia de polaridad cada 11 años, y las manchas aparecen y desaparecen en este ciclo.
En el relato de Arthur C. Clarke «Viento solar», una tormenta solar se convierte en la causa de una carrera espacial de veleros.