Una multitud en una calle estrecha avanza lentamente porque la gente choca entre sí. En el silicio, el calor se transfiere mediante "empujones" similares: vibraciones de los átomos llamadas fonones. Si se perforan diminutos agujeros en una película de silicio, los fonones chocan con ellos como peatones con postes, y el calor fluye peor.
Los científicos hicieron exactamente eso: en una película de silicio de 40 nanómetros de grosor (mil veces más fina que un cabello humano) perforaron agujeros de 35 nanómetros de diámetro con una separación de 63 nanómetros. Los agujeros están dispuestos uniformemente, como un panal, porque los "dibujó" un polímero autoensamblable: moléculas largas que se organizan solas en un patrón. Luego, siguiendo ese patrón, grabaron el silicio.
El truco principal es la profundidad de los agujeros. Se puede cambiar sin tocar ni el diámetro ni la separación. Los agujeros completamente pasantes retienen el calor con más fuerza, mientras que los poco profundos lo hacen más débilmente. Así se obtiene un "control de volumen" para el flujo de calor: giras la profundidad y cambias la conductividad térmica.
Para medir con precisión cuánto calor atraviesa una película así, hubo que mejorar el antiguo método de tres sondas. Normalmente, los contactos entre la película y el sustrato interfieren: añaden resistencia extra, como puertas malas en el camino de la multitud. El nuevo método tiene en cuenta esas "puertas" y da un valor honesto.
El resultado es una tecnología simple y controlable: el silicio perforado se puede ajustar para diferentes tareas, desde enfriar microchips hasta generadores termoeléctricos que convierten diferencias de temperatura en electricidad. La calle con obstáculos resultó ser útil.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.14770
Phononic silicon structures have emerged as an integrable and scalable nanosystem for tailoring thermal transport. However, their widespread adoption has been limited by their complex fabrication pathways. Alongside, the reliable characterization of thermal properties in suspended nanostructured films remains challenging, as thermal contact resistances often hinder the accuracy of measurements. In this work, we demonstrate a clear and controllable reduction of thermal conductivity in nanopatterned silicon membranes. A block copolymer self-assembly approach is employed to fabricate nanoholed silicon films with a pitch of 63 nm and hole diameters of 35 nm. Additionally, we introduce an extension of the three-probe technique that enables robust, quantitative, and spatially resolved thermal conductivity measurements in complex thin-film systems, accounting for thermal contact artifacts. The method is validated through measurements on unpatterned 40 nm-thick silicon thin films between 30 and 350 K, yielding a room-temperature thermal conductivity of 46.5 W/m.K. Finally, we further show that controlled etching of the nanoholes provides a powerful means to tune thermal transport in the overall studied temperature range, establishing hole etch depth control as an effective parameter in phononic silicon. Specifically, a fivefold reduction in thermal conductivity is achieved, reaching 7.3 W/m.K for fully etched-through membranes at room temperature.
Los agujeros en el silicio no se hacen con un taladro, sino con un polímero que se ensambla solo en un patrón de hexágonos, como un panal de abejas, pero mil veces más pequeño.