Científicos crean modelos en miniatura de agujeros negros en circuitos eléctricos para estudiar sus propiedades sin viajes espaciales reales. Resultó que estos agujeros «de juguete» no encajan en ninguna teoría gravitacional conocida, pero se puede invertir el problema: primero encontrar la teoría adecuada y luego montar el experimento correspondiente. ¿Qué aparecerá primero: el modelo perfecto o el agujero perfecto?
Una tetera común: la calientas, sube la temperatura y con ella el desorden molecular, sale vapor. Pero en el laboratorio crearon una «tetera» inusual: un agujero negro analógico hecho de circuitos superconductores enfriados al límite. La idea de William Unruh permitió imitar las características principales de los agujeros negros reales: la captura de ondas y la temperatura predicha por Stephen Hawking.
La principal rareza: aquí el vínculo entre el calentamiento y la entropía (medida del desorden) se puede romper. En un agujero negro real, la temperatura está rígidamente ligada a la masa: cuanto más pesado, más frío. Pero en la versión de laboratorio se puede cambiar sin afectar el estado interno: como si la tetera se calentara pero no saliera vapor. El comportamiento del sistema se divide en dos mitades independientes: la térmica y la del «desorden».
Sin embargo, sorpresa: ningún modelo conocido de gravedad describe estas muestras. Los científicos tomaron el camino inverso: en lugar de ajustar la teoría, diseñan circuitos superconductores con las propiedades deseadas. Así, la búsqueda de reglas cuánticas para el espacio-tiempo curvado se convierte en una tarea de ingeniería de precisión.
🎯 Fue [scientist:Jacob Bekenstein]Jacob Bekenstein[/scientist] quien primero sugirió que los agujeros negros tienen entropía, y la relacionó con el área del horizonte de eventos.
🎬 En la película «Interstellar», el agujero negro curva el tiempo: los sistemas analógicos permiten ver efectos similares a escala de un microchip.