Los científicos han encontrado una manera de detectar erupciones solares usando ondas de radio que rebotan en la ionosfera como un eco. Es como las ondas en el agua que revelan una piedra lanzada. El nuevo método es más rápido que los satélites y no teme a sus fallos. ¿Será que ahora podremos predecir las erupciones tan fácilmente como consultamos el pronóstico del tiempo?
La ionosfera a una altura de 70 kilómetros funciona como un espejo gigante para las ondas de radio. Las antenas terrestres le envían constantemente una señal y escuchan su reflejo. Cuando en el Sol se produce una erupción solar, un flujo de rayos X alcanza la Tierra en 8 minutos y densifica la capa inferior de la ionosfera. Es como inclinar ligeramente el espejo: el rayo reflejado cambia de fase (el tiempo de llegada de la onda). Los receptores sensibles detectan este desplazamiento e inmediatamente alertan sobre potentes erupciones de clase M y X, peligrosas para los satélites y las redes eléctricas.
El sistema combina datos de varios transmisores, como si observáramos el espejo desde diferentes ángulos, y mediante una evaluación espectrométrica determina la intensidad del estallido. Las antenas terrestres son baratas y no dependen de satélites que pueden retrasar los datos. En el futuro, esto formará parte de una protección global contra el clima espacial.
🎯 Las ondas ultralargas utilizadas en este método pueden atravesar el agua, por eso se emplean para comunicarse con submarinos a gran profundidad.
🎬 Ahora no solo leemos sobre el clima espacial en la ciencia ficción, sino que escuchamos las tormentas solares a través del espejo de radio de la ionosfera.