Se propone un escenario para el origen del exceso de rayos gamma del centro galáctico (GCE) que lo relaciona con la actividad pasada de SgrA*. Según el modelo, parte del GCE es una huella hadrónica fósil del flujo que formó las burbujas de Fermi y eROSITA. Se considera un chorro parabólico BZ en precesión desde un disco inclinado magnéticamente arrestado, activo hace unos 7.5 millones de años y que se extinguió hace unos 2.6 millones de años. El chorro, al impulsar la expansión de las burbujas, inyectó protones de altas energías. El cálculo de la difusión en un modelo de dos zonas y de la emisión gamma muestra que, para un espín a*=0.9, solo la contribución del chorro produce un fondo hadrónico ineludible de entre un pequeño porcentaje y ~10% del brillo superficial observado del GCE dentro de diez grados del centro. Se cumplen las condiciones de confinamiento magnético y transparencia del medio. Este resultado añade un componente antes no considerado, importante para construir una imagen completa del GCE.
El centro de la Vía Láctea desconcertó a los astrónomos durante mucho tiempo: alrededor del agujero negro supermasivo Sagitario A* se observan más rayos gamma de los esperados. Como fuente se consideraron tanto la materia oscura (cuya naturaleza esclarecieron Vera Rubin y Fritz Zwicky) como legiones de estrellas faro muertas — púlsares. Un nuevo modelo propone una tercera explicación: el resplandor es el eco de un antiguo chorro expulsado por el agujero negro.
Hace millones de años, el agujero negro expulsó un potente chorro de partículas. Este no solo infló dos burbujas gigantes de gas por encima y por debajo de la Galaxia, sino que también dispersó protones pesados a su alrededor. Al chocar con átomos de gas, estas partículas siguen generando radiación gamma, un eco que se va apagando de aquel antiguo suceso. El mecanismo de extracción de energía del giro del agujero, propuesto por Roger Penrose en 1969, explica cómo pudo surgir el chorro.
Los cálculos muestran que, incluso si otras fuentes realizan la mayor contribución, la huella de protones del chorro es inevitable. Para un agujero que gira al 90% de su velocidad límite, este explica hasta el 10% del exceso observado de rayos gamma.
🎯 Sagitario A*, con una masa de 4 millones de soles, está comprimido en una región más pequeña que la órbita de Mercurio. Su rotación es tan rápida que el borde del agujero negro se mueve casi a la velocidad de la luz.
🎬 En la 'Fundación' de Isaac Asimov, la capital de la Galaxia se encuentra en su mismo corazón: el turbulento y misterioso centro de la Vía Láctea.