Los agujeros de gusano son túneles imaginarios en el cosmos. Su estabilidad suele requerir materia con energía negativa. Los científicos comprobaron si se puede evitar esto vinculando la materia común con el vacío. Resultado: las fluctuaciones en el vacío destruyen la garganta, haciendo el puente intransitable. La naturaleza parece protegernos de los viajes en el tiempo.
Un agujero en una esponja elástica se encoge por sí mismo. Para mantenerlo abierto, se necesita un puntal que empuje desde dentro con una fuerza negativa, es decir, como si absorbiera las paredes en lugar de separarlas. La materia ordinaria no puede hacer eso: solo atrae, haciendo que el agujero colapse más rápido. Así es también un agujero de gusano, un túnel en el espacio-tiempo curvado. Para él se necesita materia exótica con energía negativa.
Añadir energía oscura —ese mismo vacío que expande el universo— y su intercambio de energía con la materia no cambia el panorama. Ya John Wheeler y Kip Thorne demostraron que la garganta se abre solo cuando la presión supera la densidad de energía. Un nuevo teorema demuestra que las fluctuaciones cuánticas y los trucos con el corrimiento al rojo no sirven. La gravedad colapsará el túnel sin piedad.
Esta conclusión es importante para buscar rastros de agujeros de gusano en las ondas gravitacionales en LIGO y Virgo. Y para la ciencia ficción: la dilatación del tiempo en la garganta es tal que ni siquiera la luz puede atravesarla. La naturaleza no necesita atajos: la física conocida no lo permite.
🎯 El espacio es como una esponja: cualquier agujero en él tiende a colapsar. Para mantenerlo abierto, haría falta un puntal que no solo empuje, sino que absorba las paredes desde dentro. Ni siquiera el vacío, inflado con energía oscura, puede actuar como ese puntal.
🎬 En la serie 'Star Trek' los agujeros de gusano son algo cotidiano, pero en realidad una nave estelar tendría que llevar consigo materia exótica, que no existe. El astrofísico Carl Sagan, en su novela 'Contacto', también se topó con esta barrera: sus personajes no habrían podido recorrer ni un metro sin violar las leyes de la física.