Resulta que dos átomos pueden obligar a los fotones a viajar no en solitario, sino en ordenados tríos. Es como si dos barreras abrieran sincronizadamente para dejar pasar tres coches a la vez. Este efecto cuántico colectivo abre el camino a simuladores que ayudarán a comprender el comportamiento de materiales complejos, desde superconductores hasta imanes cuánticos.
🎯 Para ver fotones individuales, se necesita oscuridad absoluta y detectores supersensibles. En una bombilla común hay tantos que contarlos no tiene sentido.
🎬 En la ciencia ficción, la comunicación cuántica promete transmisión instantánea de datos. Los tríos de fotones aún no son capaces de esto, pero ayudan a entender mejor el mundo cuántico.