Imagínese un atasco de tráfico: un coche impide el paso de otro. Los científicos crearon un chip donde las partículas de luz (fotones) se mueven por una fibra óptica e interactúan con átomos artificiales. Al añadir más átomos, consiguieron que los fotones formaran grupos triples, como una señal de tres destellos. ¿Qué ocurriría si hubiese cien átomos?
La luz es un flujo de fotones. En una guía de luz especial, que recuerda a un estrecho pasillo, un átomo «guardián» normalmente los deja pasar uno a uno. Este fenómeno es estudiado por la espectroscopia de partículas individuales.
Cuando se colocan dos «guardianes» juntos, obligan a los fotones a agruparse en tríos. En el experimento, dos átomos artificiales —en esencia, diminutos circuitos superconductores— unidos por una guía de luz común, produjeron exactamente ese efecto. Los fotones, que en condiciones normales se ignoran entre sí, de repente comienzan a moverse en grupos de tres. Siguen viajando a la velocidad de la luz, pero ahora su comportamiento es radicalmente distinto. Este resultado concuerda con el Modelo Estándar de la física de partículas y abre el camino hacia la óptica cuántica multitarea.
Así lo soñaron durante décadas los pioneros de la óptica cuántica: Leonard Mandel y Roy Glauber.
🎯 Para ver fotones individuales, se necesita oscuridad absoluta y detectores supersensibles. En una bombilla común hay tantos que contarlos no tiene sentido.
🎬 En la ciencia ficción, la comunicación cuántica promete transmisión instantánea de datos. Los tríos de fotones aún no son capaces de esto, pero ayudan a entender mejor el mundo cuántico.