Los campos escalares pesados en gravedad modificada normalmente no se ven en estrellas de neutrones: su longitud de onda Compton es menor que el tamaño del astro. Pero un nuevo estudio muestra que el campo puede formar una estructura de capas (como una rosquilla), cambiando la ecuación de estado efectiva. Entonces, una estrella hadrónica imita a una de quarks o híbrida, con ramas estables separadas, y se rompe la relación universal entre el momento de inercia y el momento cuadripolar. El efecto queda oculto para los púlsares binarios: tal vez lo exótico viva dentro de las estrellas de neutrones comunes.
Las estrellas de neutrones son bolas superdensas de restos de estrellas que explotaron. Algunas las vemos como púlsares, faros cósmicos que envían destellos de radio. Lo que hay en su interior ha sido un misterio durante mucho tiempo. Los físicos suponían que campos ocultos podían influir en su estructura, pero se creía que si el campo era de corto alcance, su efecto sería insignificante. Un nuevo cálculo ha dado un vuelco a esa idea. Resultó que el campo no se distribuye de manera uniforme, sino que se acumula en un anillo, un auténtico donut invisible atrapado en una capa intermedia. Este «relleno» cambia la presión interna de tal forma que la estrella de neutrones imita a una estrella de quarks, un objeto donde la materia se ha fusionado en una sopa de quarks. Desde fuera, en las observaciones de sistemas binarios, el engaño pasa desapercibido. Pero lo más asombroso es que una misma estrella puede tener dos masas diferentes a la vez, como dos estados en un solo cuerpo. El descubrimiento explica anomalías en los tamaños de las estrellas de neutrones, y el secreto predicho por Fritz Zwicky y descubierto por Jocelyn Bell Burnell se ha vuelto aún más profundo.
🎯 El efecto «donut» permite que una estrella de neutrones exista en dos estados estables con masas diferentes a la vez, como si dos objetos diferentes convivieran en un mismo cuerpo.