La luz que pasa cerca de un agujero negro se arremolina como el agua alrededor del desagüe de una bañera. Lo más fascinante es el anillo delgado donde los rayos pueden girar eternamente, sin caer hacia adentro ni escapar. Esta es la esfera de fotones, una frontera invisible que dibuja la sombra del agujero en el cielo.
Los autores del trabajo propusieron una nueva manera de encontrar esta frontera, no resolviendo ecuaciones complejas, sino midiendo la curvatura del propio espacio, como un topógrafo mide la pendiente de una colina. Tomaron como base la curvatura gaussiana (una magnitud conocida por las patatas fritas con forma de silla de montar o la superficie de una pelota) y con ella dedujeron los radios para la luz y para partículas masivas. Para partículas con masa, este cálculo se realiza por primera vez.
El método resultó ser no solo elegante, sino también potente: permite rastrear cómo cambia la esfera de fotones si el agujero negro gana o pierde masa. Es como observar cuánto se ensancha el embudo cuando cae más agua en él. Estos cálculos serán útiles para los nuevos telescopios que captan las sombras de los agujeros negros y ayudarán a verificar si comprendemos correctamente la gravedad en sus manifestaciones más extremas.
Si te quedaras suspendido en el borde de la esfera de fotones y miraras hacia adelante, verías tu propia nuca: la luz, al rodear el agujero en círculo, volvería a ti.
En la película 'Interstellar', la sombra del agujero negro Gargantúa se calculó siguiendo principios similares para mostrar cómo la luz se retuerce en el vórtice gravitacional.