Hace aproximadamente 800 millones de años, un gran asteroide se rompió en el espacio, como una esfera de cristal. Sus fragmentos cayeron sobre la Luna durante siglos, creando enormes cráteres como el famoso Copérnico. ¿Acaso esta catástrofe celeste también afectó a la vida en la Tierra?
Hace 865 millones de años, una colisión desintegró un asteroide del tamaño de una ciudad. Como en la demolición de un edificio, las rocas salieron despedidas y el polvo cubrió la zona. Bajo el calor solar, los escombros se desplazaron lentamente hasta que la atracción de Júpiter los lanzó hacia la Tierra, la Luna y Marte.
El bombardeo sacudió la Tierra: las ondas de choque liberaron dióxido de carbono, alterando el ciclo del carbono en los océanos y transformando la vida marina. En la Luna aumentaron los cráteres y en Marte se activaron volcanes. Los científicos distinguen los escombros por la luz reflejada (espectroscopía, método de Fraunhofer) y el brillo (fotometría); antes se confundían con cometas. Las huellas de polvo cósmico de aquella época aún se depositan. Y el análisis de Bennu mostró aminoácidos; tal vez, estos impactos sembraron la Tierra con materia orgánica.
🎯 El cráter lunar Copérnico aparentemente fue formado por un fragmento del mismo cuerpo progenitor que el asteroide Bennu, cuyo material fue traído a la Tierra.
🎬 Recuerda a la trama de «No miren arriba», pero con un desenlace dilatado a lo largo de millones de años.