Metáfora: Las galaxias funcionan como cristales irregulares, distorsionando la luz de faros lejanos — cuásares. Los astrónomos apuntaron el James Webb hacia 28 de estos cristales — masivas galaxias. Diminutos cúmulos de materia oscura a su alrededor actúan como rayones, añadiendo un temblor apenas perceptible a la imagen.
Mediciones con una precisión sin precedentes mostraron que las distorsiones son demasiado pequeñas para haber sido creadas por materia oscura rápida y “templada”. Por lo tanto, las partículas de materia invisible son lentas y pesadas —al menos 10 000 veces más masivas que un electrón. No desdibujaron el universo en expansión en su juventud temprana, permitiendo que nacieran las galaxias.
Mediciones de brillo y análisis de la composición de la luz de cada imagen requirieron comparar 176 millones de posibles configuraciones —para una de las lentes hubo 22 millones de opciones. Este resultado continúa las ideas de pioneros como Fritz Zwicky y Vera Rubin, descartando muchas hipótesis sobre materia oscura ligera.
🎯 Para llegar a las conclusiones finales, los científicos evaluaron 176 millones de posibles distribuciones de cúmulos de materia oscura: para cada lente, entre medio millón y 22 millones de opciones.