En el centro de la galaxia NGC 4696 han encontrado un disco de gas giratorio que, como un embudo, canaliza material de los filamentos cósmicos directamente al agujero negro. Así, la galaxia regula por sí misma el nacimiento de estrellas y su crecimiento. ¿Quizás este mecanismo de autorregulación funciona en todo el universo?
Ya Edwin Hubble demostró que las galaxias son islas estelares lejanas. Ahora se sabe que en sus centros se esconden agujeros negros supermasivos agujeros negros — desagües cósmicos que succionan gas. Quedaba el misterio de cómo exactamente el gas llega al sumidero, como el agua en un lavabo.
El telescopio Webb, capaz de ver a través del polvo, apuntó a la galaxia NGC 4696. Cerca del agujero, a una distancia de 400 años luz, distinguió un disco de gas en rotación. De él se desprende un brillante filamento de hidrógeno — una verdadera tubería que suministra un flujo caliente directamente al embudo. Mediante espectroscopía (análisis de la luz por colores) se midió la velocidad: diferentes partes del disco se precipitan con una diferencia de 600 km/s — en un segundo ese gas recorre una distancia equivalente a la de Moscú a San Petersburgo.
Esta imagen confirma los modelos que incluyen materia oscura (cuya gravedad para las galaxias fue calculada por Vera Rubin) y la dinámica de caída descrita por Subrahmanyan Chandrasekhar. Resulta que los agujeros negros no se alimentan de cualquier manera, sino a través de un sistema ordenado de filamentos y discos: una red cósmica de suministro de agua.
🎯 La luz infrarroja que capta el Webb ha permitido ver estructuras de gas del tamaño del Sistema Solar, aunque la galaxia está a 43 millones de años luz de distancia.
🎬 Recuerda a la novela de Fred Hoyle 'La nube negra': allí también las nubes dirigen la materia hacia el cauce adecuado.