El análisis de las observaciones del disco protoplanetario 132-1832 (observado de canto, en el cúmulo de la Nebulosa de Orión) con el espectrógrafo NIRSpec del telescopio JWST y la herramienta de ajuste ENIIGMA, complementado con datos únicos de laboratorio, permitió detectar por primera vez hielo de HDO. El límite superior estimado de la relación HDO/H₂O en este disco supera significativamente los valores obtenidos para condritas, cometas y objetos estelares jóvenes embebidos. Además de HDO, se identificaron en el disco hielos de H₂O, CO₂, ¹³CO₂, CO, OCN⁻ y OCS, que ya se habían detectado en otros discos. La detección de HDO apunta a un reprocesamiento eficiente de los hielos en el disco, en concordancia con experimentos de laboratorio con hielos deuterados. El resultado arroja luz sobre la continuidad química desde el medio interestelar hasta los sistemas planetarios.
El telescopio James Webb observó el disco de gas y polvo alrededor de una joven estrella, donde nacen planetas, y por primera vez distinguió hielo de agua pesada. Esta agua no es común: en sus moléculas, el hidrógeno ordinario es reemplazado por deuterio, su primo más pesado. Esta agua es como una página de un diario que conserva las huellas químicas del pasado.
Ahora esa página del diario ha sido leída y cuenta la historia de un agua que cruzó la galaxia para convertirse en los océanos de nuestro planeta.
🎯 En cada litro de agua de mar se esconden unas gotas de agua pesada. Tiene un sabor ligeramente dulzón, pero es segura.