Se han investigado agujeros de gusano sostenidos por el efecto Casimir (presión negativa entre placas) con una corrección por memoria gravitacional: la perturbación residual del vacío tras una onda gravitatoria. Así como una lámina de goma recuerda la forma de un objeto, el vacío conserva una huella, lo que añade energía positiva a la repulsión casimiriana habitual. Se obtienen la forma de la garganta y parámetros admisibles; las soluciones podrían coincidir con la sombra del agujero negro M87*. Esto suaviza los requisitos de materia exótica, acercando los agujeros de gusano a la realidad.
Los agujeros de gusano son túneles a través del espacio curvo, permitidos por la teoría general de la relatividad. Para ser estables requieren energía repulsiva — aquella que no atrae, sino que repele. Una fuente puede ser el efecto Casimir, descubierto por Hendrik Casimir: dos placas en el vacío se acercan entre sí, como si el espacio entre ellas las empujara hacia afuera.
Una onda gravitacional, al pasar a través del agujero, deja tras de sí una tensión — memoria gravitacional: una huella que no desaparece. Dentro del túnel, esta huella añade energía ordinaria a la repulsiva, mezclándolas. En la garganta la fuerza expansiva es mayor, y a los lados el túnel se mantiene más suave — el agujero se vuelve estable.
Recalculando la forma, los autores mostraron: tal agujero proyecta una sombra como un agujero negro, replicando exactamente la silueta de M87*, medida por el Telescopio del Horizonte de Sucesos. Sorpresa: si varias ondas han pasado, las huellas se superponen y la sombra puede temblar. Quizás los telescopios ya ven estos objetos, sin distinguirlos aún de los agujeros.
🎯 El efecto Casimir fue predicho por Hendrik Casimir en 1948 durante una taza de café mientras discutía las propiedades del vacío.
🎬 El agujero de gusano como portal es conocido por la película 'Interstellar', donde la base científica fue aportada por [scientist:Kip Thorne]Kip Thorne[/scientist].