La célula se parece a una biblioteca donde cada día se copian miles de libros. Las máquinas moleculares —polimerasas y ribosomas— se deslizan a lo largo de la cadena plantilla y ensamblan una copia, eslabón por eslabón. Estas máquinas tienen varios estados: pueden frenarse, equivocarse o cambiar de modo. Antes, calcular este proceso tomaba horas.
Los autores del trabajo encontraron una solución matemática exacta. Representaron el crecimiento de la copia como el movimiento de dos iteraciones: una corre hacia adelante a lo largo de la plantilla y la otra hacia atrás. Juntas convergen a la respuesta, como dos manos que recorren un rosario. Esto no es una aproximación, sino una fórmula rigurosa. El método se probó en un ejemplo numérico: resultó ser mucho más rápido que las simulaciones computacionales habituales.
Ahora los biólogos podrán predecir más rápido con qué frecuencia se equivoca la máquina y cómo la longitud de la plantilla afecta la velocidad. Esto es importante para entender enfermedades relacionadas con fallos del aparato de copiado de la célula.
Un solo ribosoma puede añadir hasta 20 aminoácidos por segundo: más rápido de lo que usted parpadea.