Diminutos defectos en el diamante (centros NV) pueden acoplarse con ondas sonoras superficiales. La iluminación con láser intensifica drásticamente este acoplamiento, y muchos centros comienzan a emitir sonido sincronizadamente, como una orquesta dirigida por un mismo director. Esto promete una nueva forma de controlar procesos cuánticos en un chip. ¿Qué más se puede 'encender' con esta llave óptica?
Un coro de cantantes en un puente: cada uno tararea su propia melodía y el puente apenas tiembla. Pero a la señal del director, las voces se unen, y el puente vibra decenas de veces más fuerte. Algo similar ocurre en una lámina de diamante con 'átomos' artificiales — defectos microscópicos sensibles a la luz y al sonido.
Por la superficie corre una onda sonora, lenta como una ondulación. Cuando se enciende el láser, todos los defectos empiezan a oscilar al unísono, amplificando repentinamente la onda. Sorprendentemente, para esta amplificación explosiva basta con una decena de defectos: un diminuto 'coro' de repente sobregrita a un centenar de solitarios.
Este interruptor permite controlar información cuántica transmitida por sonido. El método, descubierto en átomos por los premios Nobel Serge Haroche y David Wineland, ahora funciona en cristales. El resultado son computadoras cuánticas y sensores ultrasensibles en chips de sonido.
🎯 Los átomos artificiales en el diamante conservan sus propiedades cuánticas a temperatura ambiente; la mayoría de los sistemas cuánticos requieren temperaturas ultrabajas.