Una solución exacta de las ecuaciones de Einstein muestra cómo, a partir de un estado inicial regular y asintóticamente plano que cumple las condiciones de energía, en el vacío se forman espontáneamente curvas cerradas de tipo tiempo. Dos funciones clave —un perfil armónico y una onda viajera— desempeñan el papel principal. Así surge una máquina del tiempo sin violar las restricciones físicas conocidas. Resulta especialmente intrigante el horizonte cronológico degenerado, cuyas condiciones coinciden con la existencia de un espinor de Killing de las teorías supersimétricas.
En el océano, un remolino arrastra todo a un círculo cerrado; de igual manera, una onda gravitacional en el espacio vacío retuerce el tiempo en un bucle. La onda gravitacional es una ondulación en el tejido del cosmos, y su forma especial puede convertir el flujo normal de los acontecimientos en un ciclo cerrado. En esa zona, un objeto puede regresar a su propio pasado sin violar las leyes de la física.
Antes se creía que para viajar en el tiempo se necesitaba materia exótica con energía negativa, una sustancia que no existe en el Universo observable. El nuevo modelo solo requiere la ingeniosa geometría de la curvatura del espacio-tiempo. La onda cambia la dirección del tiempo igual que el embudo de un remolino invierte el movimiento del agua. La velocidad de la luz sigue siendo un límite fundamental, pero la estructura local del espacio lo sortea, como un pliegue en un mapa acorta el camino. Además, los cálculos muestran que tales bucles podrían haberse formado en los primeros instantes tras el Big Bang y persistir hasta hoy a nivel cuántico.
🎯 Una vez dentro de este bucle, habría que revivir los mismos eventos una y otra vez, como en 'El día de la marmota', pero sin posibilidad de escapar.
🎬 La idea recuerda a 'Interstellar': allí los héroes también usan el espacio-tiempo curvado como un portal al pasado.