Recientemente, en los datos del sondeo DESI DR1 se detectó anisotropía en la distribución de galaxias a escalas de gigapársecs, lo que violaría el principio cosmológico — la homogeneidad e isotropía del Universo. Sin embargo, un nuevo análisis con la escala correcta de distancias comóviles (que considera la expansión) y la comparación con la simulación FLAMINGO en el marco de ΛCDM mostraron: la anomalía desaparece. Las estructuras observadas concuerdan plenamente con el modelo estándar. Es como cuando, por una mala perspectiva, una línea recta parece curva.
El principio cosmológico —la afirmación de que el Universo a gran escala es homogéneo e isótropo— ha custodiado nuestra comprensión del mundo desde los tiempos de Edwin Hubble y Georges Lemaître, cuyas ideas sentaron las bases del modelo del Big Bang. Pero de vez en cuando, en la telaraña de galaxias se vislumbran estructuras tan enormes que amenazan con derribar estos cimientos. Así ocurrió con la primera publicación de datos del sondeo espectroscópico DESI: los investigadores anunciaron una formación anisótropa de miles de millones de pársecs de extensión. Sin embargo, como se descubrió, el monstruo cósmico no era más que un reflejo en un espejo deformante: un error en el cálculo de distancias que estiró rasgos familiares hasta hacerlos irreconocibles.
El efecto espejo deformante surgió de confundir la distancia de luminosidad con la distancia comóvil. En los sondeos espectroscópicos, la posición de una galaxia a lo largo de la línea de visión se calcula a partir del corrimiento al rojo, y para pasar del brillo observado a las coordenadas reales hay que tener en cuenta cuidadosamente la expansión del espacio: el famoso factor (1+z). La fórmula \( \chi = \frac{d_L}{1+z} \) parece elemental, pero ignorarla puede inflar la escala entre una vez y media y dos veces, y convertir la Gran Muralla de Sloan en un gigante grotesco. Eso es exactamente lo que sucedió: en lugar de distancias comóviles en megapársecs, los autores usaron distancias de luminosidad, estirando la imagen como si fuera de goma.
Para devolver al reflejo sus proporciones reales, el equipo de científicos recurrió a la simulación cosmológica hidrodinámica FLAMINGO, un gemelo digital del Universo que incluye materia oscura, energía oscura y física bariónica. La comparación directa de los espectros de potencia bidimensionales en los mismos volúmenes cilíndricos mostró una concordancia asombrosa: en casi todas las escalas, los datos de DESI DR1 se situaban dentro de una desviación estándar de la mediana de las simulaciones que reproducían las distorsiones en el espacio de corrimiento al rojo. En cambio, el exceso anómalo de potencia, que aspiraba a ser un descubrimiento, desaparecía obedientemente tan pronto como se introducían las distancias comóviles correctas.
Esta historia no es solo la corrección de un error, sino un recordatorio de lo frágil que es el camino hacia la verdad en cosmología. La próxima generación de sondeos, incluyendo los datos completos de DESI y el futuro 4MOST, junto con las observaciones de archivo del Hubble, pondrán a prueba la homogeneidad a escalas aún mayores y con mejor estadística. Pero la lección ya está clara: cualquier medición, por fiable que sea, exige una mirada atenta al sistema de coordenadas. Tal vez algún día se encuentren desviaciones reales del modelo estándar, pero no surgirán de una regla mal calibrada.
🎯 La Gran Muralla de Sloan, considerada durante mucho tiempo la mayor estructura conectada, al usar distancias erróneas se «hinchó» hasta casi 600 h⁻¹ Mpc y se convirtió en un monstruo de gigaparsecs: un buen ejemplo de que el tamaño importa, pero solo con la regla correcta.
🎬 La idea de un Universo no homogéneo con estructuras gigantescas resuena con las imágenes de «La nebulosa de Andrómeda» de Iván Yefrémov, donde el Gran Anillo aparece como una formación colosal que desafía las ideas sobre la uniformidad del cosmos.