En el sondeo MEOW con el telescopio JWST y la cámara MIRI se cubrieron 95 minutos de arco cuadrados en los campos GOODS-N y GOODS-S con los filtros F1000W y F2100W hasta profundidades de 0,5 y 3,6 μJy (5σ). El modelado de la distribución espectral de energía, incorporando datos de HST, NIRCam y SCUBA-2, reveló 16 AGN en z=4,5–7,2 (12 confirmados espectroscópicamente) con luminosidades bolométricas de 10^44,6–10^46,4 erg/s. Doce de ellos se detectaron por primera vez, incluidos al menos cinco AGN de líneas estrechas, representantes de una población oculta por polvo e invisible en el rango óptico. Dos AGN de líneas anchas mostraron distintas propiedades en el infrarrojo medio: uno es un "pequeño punto rojo" (LRD), y el otro es o bien un AGN común o un LRD con polvo caliente brillante. La función de luminosidad bolométrica de los AGN ocultos en z=4,5–6 es comparable a las funciones correspondientes para AGN de líneas anchas no oscurecidos y LRD, lo que indica una contribución importante de los agujeros negros oscurecidos al crecimiento total. Los AGN de líneas estrechas residen en galaxias de diversos tipos, y se detecta absorción tanto en el núcleo como en el sistema en conjunto, señal de múltiples mecanismos de apantallamiento. Así, MIRI/JWST resulta un eslabón crítico en un enfoque multifacético para realizar un censo completo de la actividad temprana de los agujeros negros supermasivos.
La astrofísica moderna se enfrenta a una paradoja: el James Webb y otros telescopios encuentran cientos de cuásares con agujeros negros de mil millones de masas solares apenas 700 millones de años después del Big Bang. Para crecer tan rápido, estos monstruos debieron devorar materia a un ritmo increíble, pero las observaciones muestran que su fase activa es breve, de solo unos pocos millones de años. Esta contradicción se resolvería si una gran parte del crecimiento estuviera oculta tras nubes de polvo. Esa es precisamente la población “fantasma” que el sondeo MEOW se propuso buscar, aprovechando la sensibilidad única de MIRI a bordo del JWST para la emisión térmica del polvo. Según la ley de Edwin Hubble, las galaxias lejanas se alejan de nosotros, desplazando su luz hacia el rojo, y un indicador clave de actividad son las anchas líneas de emisión del hidrógeno, como Hα, descubiertas por Johann Jakob Balmer.
Los investigadores utilizaron 43 apuntados de MIRI dentro del sondeo MEOW, cubriendo 95 minutos de arco cuadrados en los campos GOODS-N y GOODS-S. Los filtros F1000W y F2100W (a longitudes de onda de 10 y 21 μm) captan el resplandor térmico del polvo de carbono, calentado a unos ~1200 K por el disco de acreción del agujero negro. La comparación con datos de archivo del Hubble y de NIRCam permitió construir la distribución espectral de energía (SED) para miles de galaxias. Luego, el modelado con el código CIGALE separó la contribución del AGN. Combinando espectroscopía profunda con NIRCam y NIRSpec, el equipo confirmó los desplazamientos al rojo de la mayoría de los objetos, incluyendo las líneas de Hα y [OIII].
En la muestra final de 16 AGN, 12 resultaron ser nuevos, no detectados en sondeos anteriores. Cinco de los siete objetos con espectros disponibles de la línea Hα no mostraron líneas de emisión anchas, es decir, son AGN de tipo II con líneas estrechas, las clásicas fuentes “oscurecidas”. Los otros dos sí exhibieron líneas anchas, pero con diferente emisión infrarroja: uno corresponde a los “pequeños puntos rojos” (LRD) y el otro a un cuásar típico con un potente componente de polvo caliente. Las luminosidades bolométricas varían entre 10^{44.6} y 10^{46.4} erg/s. La función de luminosidad a z=4.5–6 muestra que la densidad espacial de estos AGN oscurecidos es comparable a la de los cuásares de líneas anchas y los LRD, e incluso la supera en el extremo de altas luminosidades.
Estos resultados significan que el censo de núcleos activos en el universo joven estaba lejos de ser completo. Una parte significativa del crecimiento de los agujeros negros supermasivos ocurrió en un régimen de “acreción oscura”, oculta a los telescopios ópticos. Esto exige revisar los modelos de coevolución entre las galaxias y sus monstruos centrales. Además, la diversidad de condiciones en las galaxias anfitrionas —desde densos toros circum-nucleares hasta oscurecimiento a escala galáctica— sugiere varios mecanismos de obscurecimiento, lo que complica una imagen unificada.
En el futuro, con la acumulación de datos de MIRI en áreas más amplias, podremos adentrarnos en el régimen de luminosidades más bajas y desplazamientos al rojo más altos. Esto permitirá entender qué mecanismo —toro o polvo galáctico— domina en cada época. La combinación con sondeos en rayos X (por ejemplo, el futuro telescopio Athena) y espectroscopía más sensible ofrecerá una imagen completa de la acreción a lo largo de toda la historia cósmica.
El descubrimiento impactará la cosmología del universo primitivo, la teoría de formación de galaxias y la física de la acreción. También subraya la importancia de los sondeos infrarrojos para futuras misiones como LUVOIR o HabEx.
Estudios espectroscópicos más profundos con NIRSpec ayudarán a refinar las masas de los agujeros negros y las propiedades del polvo. También es necesario ampliar la cobertura de MIRI a otros campos profundos para descartar fluctuaciones aleatorias.
El trabajo se relaciona directamente con el problema del origen de los agujeros negros supermasivos: cómo lograron crecer hasta miles de millones de masas solares en tan poco tiempo después del Big Bang. La acreción oscurecida probablemente resuelve en parte este enigma, pero queda la cuestión de las semillas iniciales y la eficiencia del crecimiento super-Eddington.
🎯 El nombre del sondeo MEOW es un acrónimo que juega con el maullido de un gato, lo que según los autores evoca curiosidad y caza nocturna, ya que el sondeo “caza” objetos ocultos en el infrarrojo.