Los astrónomos estudiaron la composición química de 113 estrellas parecidas al Sol y encontraron tres cuyas atmósferas contienen rastros de planetas terrestres que fueron engullidos. La masa de cada planeta absorbido oscila entre 7,5 y 33 veces la masa de la Tierra. Estos sucesos son raros: solo entre el 1 y el 3 % de las estrellas guardan testimonios semejantes.
La luz de una estrella es su «receta» química. Al descomponerla en un arcoíris (espectroscopia), los astrónomos ven de qué está hecha la estrella. Normalmente solo hay gases ligeros, pero si de repente aparecen mucho hierro, níquel, silicio — significa que la estrella se tragó sus planetas. Los astrónomos llaman brevemente a estos elementos pesados metales.
Tras examinar 113 gemelas del Sol, los científicos encontraron tres estrellas con un reciente «banquete planetario». Una de ellas engulló materia equivalente a 33 Tierras — como si hubiera dejado caer sobre sí misma un Júpiter entero. En general, entre un 1 y un 3 % de las estrellas similares al Sol conservan esa cicatriz química. Antes, este método solo se aplicaba a pares de estrellas, pero ahora podemos buscar planetas «engullidos» alrededor de estrellas solitarias, siempre que tengamos en cuenta con cuidado cómo envejece la estrella (evolución estelar), cómo se forjan en ella nuevos elementos (nucleosíntesis), cómo cambia la química de la Galaxia (evolución galáctica) y de qué material nacen los planetas (disco protoplanetario). Así leemos el destino de mundos en soles lejanos.
🎯 Si el Sol se tragara la Tierra, el aumento de hierro sería casi imperceptible: apenas un 0,004 %. Pero los instrumentos modernos pueden captar incluso esa señal tan débil en la luz de otras estrellas.
🎬 En la novela de Stanisław Lem «Solaris», un océano inteligente engulle personas, pero a escala cósmica planetas enteros se convierten en presa de sus soles, dejando solo trazos espectrales: recuerdos químicos de mundos perdidos.