
En los años 1940–1950, científicos como George Gamow y Ralph Alpher supusieron que los elementos se originaron en el Universo temprano caliente. Pero más tarde se descubrió que la mayoría de los elementos se crean en las estrellas. En 1957 se publicó el famoso artículo B²FH, que describía en detalle los procesos de nucleosíntesis estelar.
En el centro de una estrella, la temperatura de millones de grados hace que los núcleos choquen y se fusionen, liberando energía, como si muelles comprimidos al unirse soltaran la fuerza acumulada. La estrella quema sucesivamente hidrógeno, luego helio, carbono, etc., hasta que se forma hierro. El hierro es la «ceniza nuclear», fusionarlo no da energía. Entonces el núcleo colapsa y la estrella explota, creando elementos más pesados que el hierro.