Un fino sándwich de dos materiales distintos. Se hace pasar una corriente eléctrica — y la capa superior se magnetiza en una dirección, mientras que la inferior lo hace en la opuesta. No es un truco, sino el efecto Edelstein de capas (del inglés layer Edelstein effect), que acaban de describir los físicos.
En la vida cotidiana, la electricidad y el magnetismo están estrechamente relacionados, pero controlar la magnetización mediante corriente no es sencillo. Aquí entra en juego la propia naturaleza del sistema de dos capas: la simetría del cristal hace que los electrones de las distintas capas comiencen a 'girar' (cambiar su espín — rotación intrínseca) en direcciones opuestas. Surge una diferencia de momentos magnéticos entre las capas — y no se necesitan imanes externos.
Los autores probaron la idea en materiales reales: apilaron pares de capas de MoSSe, MoTe₂ y WTe₂ y, mediante simulaciones por ordenador, confirmaron que el efecto existe y es universal. Además, un campo externo débil puede activar componentes adicionales de la magnetización, como un interruptor. Así nace una herramienta para la electrónica ultraminiatura del futuro.
El espín del electrón puede imaginarse como una diminuta aguja de brújula. En el efecto Edelstein de capas, estas agujas apuntan en direcciones opuestas en las distintas capas, aunque el material en su conjunto sigue siendo no magnético.