Un par de agujeros negros gira en un baile, acercándose gradualmente. Pierden energía y rotación, un proceso que se conoce como emisión de momento angular. En la teoría ordinaria de Einstein, solo las ondas gravitacionales se llevan el momento. Pero, ¿y si en la naturaleza existen campos adicionales?
Los autores del trabajo tomaron una teoría más compleja: la de Einstein-Maxwell-dilatón. En ella, además del habitual campo gravitacional, actúan también un campo escalar (el dilatón) y un campo electromagnético. Calcularon cómo estos tres canales juntos extraen momento angular de un par de agujeros negros no rotatorios que se mueven no en círculo, sino en órbitas alargadas. El cálculo se realizó con precisión hasta el primer orden postnewtoniano, algo así como una corrección a la física newtoniana para objetos rápidos y masivos.
El resultado no quedó en el aire. Reproduce con exactitud los límites conocidos: cuando la órbita es casi circular, se cumple la relación de balance; si se elimina el dilatón, se obtiene la relatividad general pura; y si los campos son muy débiles, su contribución se desvanece de forma natural. Junto con el flujo de energía calculado previamente, estos datos ofrecen un panorama completo de las pérdidas, la base para futuros modelos de evolución de órbitas excéntricas y el cálculo preciso de las fases de las ondas gravitacionales.
Así, el baile de los agujeros negros que pierden rotación a través de canales invisibles se vuelve un poco más comprensible. Y cuando los detectores capturen una señal de una pareja real, podremos comprobar si en la naturaleza existe un campo escalar o si la gravedad está sola.
El campo escalar (dilatón) en esta teoría se asemeja a un invisible 'tercer bailarín' que acelera la pérdida de rotación de los agujeros negros, aunque él mismo permanezca oculto.