
Una órbita con excentricidad cero, donde la distancia al cuerpo central permanece constante.Una órbita circular es el tipo más simple de órbita: un objeto se mueve alrededor de un cuerpo central en un círculo perfecto, manteniendo una distancia constante en todo momento. Es un caso especial de órbita elíptica donde la excentricidad es exactamente cero. Aunque es rara en la naturaleza, sirve como base fundamental para entender la mecánica orbital, desde el movimiento planetario hasta las trayectorias de los satélites.
El concepto de órbitas circulares se remonta a la astronomía griega antigua, donde se creía que el movimiento celeste era perfectamente circular. La primera ley de Kepler sobre el movimiento planetario (1609) demostró que los planetas siguen órbitas elípticas, siendo las circulares un caso límite.
En una órbita circular, la atracción gravitatoria del cuerpo central proporciona exactamente la fuerza centrípeta necesaria para mantener el objeto en movimiento circular. La velocidad orbital es constante, y la velocidad del objeto es siempre perpendicular a la línea que lo conecta con el cuerpo central. Cualquier perturbación, como una colisión o un tirón gravitatorio de otro cuerpo, puede convertir la órbita en elíptica.
Las órbitas circulares se usan ampliamente en satélites artificiales, incluidos los satélites GPS y la Estación Espacial Internacional, porque mantienen una altitud constante y simplifican el seguimiento y la comunicación.
Ningún planeta de nuestro sistema solar tiene una órbita perfectamente circular; incluso Venus, el más cercano a ello, presenta una ligera excentricidad de aproximadamente 0.007.








