De dónde sale el chorro de un agujero negro: tres sospechosos exprés

Original: "The Origin of the Magnetic Flux Driving TDE Jets"
arXiv:2607.20615 · 2026-07-22 · CC BY 4.0 · 2 min
Los potentes chorros de plasma tras la destrucción de una estrella no se alimentan de su campo magnético, sino del viejo disco.

Una rama cae en un remolino. Gira y se rompe, pero a veces del centro sale una potente fuente de agua. Algo parecido ocurre cuando un agujero negro despedaza una estrella que pasa cerca, y a veces después de eso un deslumbrante chorro de plasma —un jet— se dispara al espacio.

El jet tras la destrucción de una estrella brilla con una potencia de hasta $10^{48}$ ergios por segundo: es como mil millones de bombas atómicas cada segundo.

¿De dónde sale la energía para tal fuente? El principal sospechoso es el agujero negro y su curvatura del espacio-tiempo. Según el mecanismo de Blandford–Znajek, el jet se alimenta de la rotación del agujero y del campo magnético que atraviesa su horizonte. Pero, ¿de dónde viene el campo mismo? Los autores del estudio revisaron tres versiones. La primera: el campo magnético de la estrella despedazada. Lamentablemente, las mediciones muestran que un campo estelar típico es demasiado débil para acelerar el jet hasta las velocidades observadas. Es como intentar iluminar un estadio con una linterna de bolsillo.

La segunda versión es más elegante: el campo lo traen los propios escombros de la estrella cuando caen al agujero desde grandes distancias (mecanismo de lazo). Pero para que el campo no se disipe en el camino, debe ser especial —decrecer lentamente con la distancia— y los escombros deben empaquetarlo cuidadosamente cerca del horizonte. La tercera versión es la más terrenal: el campo magnético ya estaba allí, en los restos del viejo disco de acreción —ese mismo “remolino” de gas y polvo que giraba alrededor del agujero mucho antes de la catástrofe. Los cálculos muestran que ese flujo magnético “almacenado” puede proporcionar la potencia necesaria sin trucos adicionales.

El disco de acreción alrededor de un agujero negro puede guardar el campo magnético durante años, como un resorte comprimido, y liberarlo en el momento de la destrucción de la estrella.

Así que, muy probablemente, el deslumbrante jet no es un regalo de la estrella despedazada, sino un legado del viejo disco que de repente recibió una nueva dosis de combustible. La fuente no surge porque la rama esté electrificada, sino porque el embudo ya estaba cargado.

Los eventos de destrucción por mareas (TDE) son tan raros que en una galaxia como la nuestra ocurren una vez cada 10–100 mil años. Pero como hay miles de millones de galaxias, los astrónomos los ven cada vez con más frecuencia.

En la novela “Blindsight” de Peter Watts, las sondas alienígenas usan los campos magnéticos de los agujeros negros para comunicarse interestelarmente —algo así como los jets de los TDE, pero artificiales.

Científicos
Stephen HawkingJacob BekensteinFritz ZwickyBernhard RiemannJoseph WeberKarl Schwarzschild
Conceptos
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