Un disco de escombros brillantes formado a partir del material de un planeta desintegrado por mareas.Un disco de escombros es un anillo o toro en rotación de gas, polvo y fragmentos rocosos que se forma cuando una estrella o un agujero negro desgarra un planeta, asteroide u otro cuerpo sólido mediante fuerzas de marea. El material del objeto destruido se extiende formando un disco de acreción, calentándose y brillando intensamente en muchas longitudes de onda, desde el infrarrojo hasta los rayos X. Estos discos son firmas observacionales clave de los eventos de disrupción de marea, proporcionando a los astrónomos una forma de estudiar la composición de los exoplanetas y la física de la gravedad extrema.
El concepto de disrupción de marea y formación de discos de escombros fue teorizado por primera vez en la década de 1980 por astrónomos como Martin Rees y Jean-Pierre Luminet, quienes predijeron los destellos observables de tales eventos. Los primeros eventos de disrupción de marea confirmados se observaron en la década de 1990 con telescopios de rayos X y ultravioleta.
Cuando un cuerpo pasa dentro del límite de Roche de un objeto compacto, las fuerzas de marea superan la autogravedad del cuerpo, despedazándolo. Los escombros resultantes no caen directamente; en cambio, conservan algo de momento angular y forman un disco alrededor del objeto central. La fricción y las fuerzas viscosas dentro del disco hacen que el material espirale hacia adentro, liberando energía potencial gravitatoria en forma de calor y luz. La emisión del disco puede persistir desde meses hasta años, desvaneciéndose gradualmente a medida que el material es consumido.
Los discos de escombros se utilizan para inferir la existencia y composición de exoplanetas que han sido destruidos, y para estudiar la demografía de los sistemas planetarios alrededor de otras estrellas. También sirven como laboratorios naturales para probar modelos de física de discos de acreción y gravedad relativista.
El disco de escombros de un planeta desintegrado por mareas puede a veces formar un anillo temporal que se asemeja a los anillos de Saturno, pero a una escala mucho mayor, abarcando millones de kilómetros.





















