En una sala enorme hay bolas de billar esparcidas. Al principio están dispersas, cada una por su cuenta. Luego alguien añade más, y de repente las bolas se comprimen en grupos densos. Esto es una transición de fase: el momento en que la materia cambia bruscamente de estado.
Los físicos llevan mucho tiempo describiendo esta imagen con el modelo de esferas duras: las partículas son bolas idénticas que no pueden superponerse. En el espacio ordinario, la transición de un 'gas' enrarecido a un 'líquido' denso está predicha, pero no hay una demostración rigurosa desde hace medio siglo. Los autores del nuevo trabajo encontraron un camino alternativo: trasladaron el modelo al plano hiperbólico, un espacio curvado como una silla de montar.
En este escenario en forma de silla de montar, los autores lograron por primera vez demostrar rigurosamente que la transición de fase existe. A baja densidad, las bolas deambulan libremente; a alta densidad, se agrupan en cúmulos compactos. El aparato matemático se apoya en propiedades sutiles de la geometría hiperbólica, donde la probabilidad de que dos bolas se encuentren cambia de manera distinta a como lo hace en el mundo familiar.
Ahora los físicos tienen un primer punto de apoyo rigurosamente fundamentado. Quizás el mismo enfoque ayude a entender las transiciones de fase en otros medios complejos, desde los vidrios hasta los materiales granulares. Por ahora, se puede decir: en un escenario con suelo de silla de montar, las bolas de billar se comportan exactamente como dice el libro de texto.
En el plano hiperbólico, el área de un círculo crece exponencialmente con el radio, más rápido que en el ordinario. Por eso caben muchas más bolas que no se intersectan que en nuestro mundo.