Cada mañana, el barrendero amontona las hojas en un montón. El Sol, al atravesar la galaxia, hace algo parecido: su gravedad reúne el gas interestelar disperso en un cono invisible, un embudo gigante. De vez en cuando, el telescopio espacial James Webb se asoma a este embudo, y sus instrumentos registran un destello brillante: la línea de emisión del helio neutro.
Esta línea, con una longitud de onda de 1.0833 micras (luz infrarroja, invisible al ojo), resultó ser casi omnipresente. Los astrónomos analizaron 22 días de observaciones del archivo público y la vieron en el 80 por ciento de todas las sesiones. Pero lo más curioso es su variabilidad. En un solo día, el brillo de la línea puede cambiar varias veces, como si alguien jugara con un reóstato.
Cuando Webb cruza ese cono gravitacional, la intensidad de la emisión aumenta. Además, cuanto más tranquilo está el Sol (menos manchas y erupciones), más brillante es la línea. Esto sugiere que la radiación nace en el gas frío de la Vía Láctea que fluye lentamente a través de nuestro sistema. Antes nadie había notado una variabilidad tan rápida, de horas a días.
En esencia, Webb se ha convertido en una herramienta para estudiar el "aire" interestelar del que respira el sistema solar. Y este aire, según se ha descubierto, no es nada tranquilo: centellea y brilla, reaccionando a la gravedad y la actividad solar. Ahora tenemos la oportunidad de observar la estructura fina de este gas y comprender cómo se mezcla con nuestro propio "patio trasero".
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2608.09587v1
We report the discovery of ubiquitous neutral helium emission in sky spectra taken with JWST's NIRSpec instrument. The emission, with a wavelength of 1.0833 micron, resembles one of the "sky lines" that are seen by ground-based observatories. We examine this emission in all suitable NIRSpec spectra in the public archive, totaling 22 days of exposure time. We find that this He I emission is almost always present: it is well-detected in 80 percent of the observations, and in 53 percent of the individual exposures. The emission is highly time-variable: at a given pointing, the line intensity can vary by factors of several over the course of a day. The He I emission is strongest when JWST crosses through the cone of interstellar neutral helium that is gravitationally focused by the sun; intensity during the cone crossing is anti-correlated with solar activity. The low redshift and narrow velocity width of the He I line, and the elevated intensity when JWST crosses through the focusing cone, together indicate that origin of the He I emission is cold Milky Way gas passing through our solar system. JWST provides a new way to study this interstellar gas, revealing new insights such as extreme variability on timescales of hours to days, which has not been previously reported.
La línea de helio capturada por Webb se encuentra en el infrarrojo y es invisible al ojo humano, pero se puede comparar con el color de la espiral incandescente de una estufa eléctrica, solo que mucho más fría.
En la novela "Solaris" de Stanislaw Lem, el océano del planeta centelleaba y cambiaba reaccionando a la presencia humana, de manera similar a como se comporta la nube de helio bajo la mirada de Webb.