Un superconductor expulsa el campo magnético como una esponja exprime el agua. Este efecto Meissner se conoce desde hace casi un siglo, pero normalmente se calcula en un mundo plano, sin gravedad. En el campo intenso de un agujero negro o a velocidades enormes, el panorama cambia.
Los autores tomaron las ecuaciones de London y las reescribieron para el espacio-tiempo curvo, sin simplificarlas a campos débiles. Resulta que incluso en un superconductor en reposo, la gravedad genera un campo eléctrico: el efecto Schiff–Barnhill. En las nuevas condiciones aparecen correcciones debidas a que la propia materia reacciona a la curvatura.
El efecto Meissner habitual es un caso particular. En un mundo curvo, el campo magnético no se expulsa por completo, sino con correcciones que dependen de la gravedad y de la velocidad. Es un paso hacia la comprensión de la superconductividad en los lugares extremos del universo.
El efecto Meissner puede observarse en un experimento con un imán que levita sobre un superconductor enfriado: el imán flota porque el campo es expulsado.
En la novela 'Cita con Rama' de Arthur C. Clarke, los cascos superconductores protegen la nave de los campos externos; en gravedad intensa, tales tecnologías requerirían nuevos cálculos.