El fenómeno por el cual un campo o entidad se influye a sí mismo, como la curvatura del espacio-tiempo que genera más curvatura.La autointeracción es el fenómeno por el cual un campo físico o una entidad se influye a sí mismo, en lugar de ser solo afectado por fuentes externas. En la relatividad general, esto se manifiesta de manera más famosa en el hecho de que la curvatura del espacio-tiempo en sí misma transporta energía y momento, lo que a su vez genera más curvatura. Esta no linealidad implica que los campos gravitatorios no se suman simplemente como ondas independientes; interactúan entre sí y con su propia fuente, dando lugar a efectos que están ausentes en las teorías lineales.
El concepto de autointeracción en la gravedad es inherente a la relatividad general de Einstein, publicada en 1915. La naturaleza no lineal de las ecuaciones de campo fue reconocida de inmediato, aunque sus implicaciones completas para las ondas gravitacionales y los regímenes de campo fuerte se exploraron en las décadas siguientes.
En una teoría lineal, el campo en un punto es simplemente la suma de las contribuciones de todas las fuentes, y el campo no afecta su propia propagación. En una teoría con autointeracción, la densidad de energía del campo actúa como una nueva fuente para el propio campo. En el caso de la gravedad, la energía del campo gravitatorio crea curvatura adicional, que a su vez altera la trayectoria del propio campo. Este bucle de retroalimentación es lo que hace que las ecuaciones de Einstein sean no lineales y conduce a fenómenos como la desviación de la luz por su propia energía, y el hecho de que una onda gravitacional intensa pueda actuar como una lente gravitacional para sí misma.
La autointeracción es crucial para modelar la espiral y la fusión de agujeros negros y estrellas de neutrones, donde los campos gravitatorios intensos alteran significativamente el movimiento de los propios objetos, y para comprender el comportamiento de las ondas gravitacionales en el universo temprano.
En la teoría cuántica de campos, la autointeracción conduce al fenómeno de la 'polarización del vacío', donde el propio campo de una partícula puede crear pares virtuales de partícula-antipartícula que apantallan o modifican su carga.












