En el centro de casi toda galaxia grande hay un agujero negro supermasivo. Expulsa chorros de gas que calientan todo a su alrededor. Los científicos querían saber cuánta energía transmiten esos chorros al gas. Para ello compararon observaciones reales con modelos de computadora en los que no hay agujeros negros.
Resulta que los agujeros negros transmiten al gas solo el 1–3% de su energía. Es muy poco, pero alcanza para que el gas se mantenga caliente y no se contraiga. Porque si el gas se enfría, empieza a condensarse y a convertirse en estrellas nuevas. Y los agujeros negros impiden que eso ocurra.
Ahora los científicos pueden usar estas cifras en sus modelos para predecir con más precisión cómo crecen las galaxias.
En el cúmulo Abell 85, el agujero negro central tiene una masa de 4×$10^{10}$ masas solares, uno de los agujeros negros más masivos confirmados dinámicamente. Si toda su energía en reposo se convirtiera en calor, bastaría para calentar todo el gas del cúmulo a temperaturas increíbles.
En la novela «Hyperion» de Dan Simmons, el TecnoNúcleo utiliza la energía de los agujeros negros para sus propios fines. Aquí, los agujeros negros actúan como reguladores naturales del calor, evitando el enfriamiento descontrolado de las galaxias.