
El proceso de aumentar la energía térmica del plasma, a menudo mediante la liberación de energía magnética.El calentamiento de plasma se refiere a los diversos procesos que aumentan la energía térmica de un plasma, un gas caliente e ionizado de partículas cargadas. En contextos astrofísicos, explica por qué la corona solar está millones de grados más caliente que la superficie del Sol y por qué las erupciones solares liberan enormes cantidades de energía. En dispositivos de fusión en laboratorio, el calentamiento de plasma es esencial para alcanzar las temperaturas necesarias para la fusión nuclear, pero también plantea desafíos porque las pérdidas turbulentas pueden enfriar el plasma más rápido de lo que se calienta.
El enigma del calentamiento coronal fue reconocido en la década de 1930, y la reconexión magnética fue propuesta como mecanismo por Ronald Giovanelli en 1946 y desarrollada posteriormente por Peter Sweet y Eugene Parker en la década de 1950.
Un mecanismo importante es la reconexión magnética, donde las líneas de campo magnético se rompen y se reconectan, convirtiendo la energía magnética en energía cinética y térmica del plasma. Otro es el calentamiento por ondas: las ondas electromagnéticas (como las ondas de Alfvén) se propagan a través del plasma y son absorbidas, transfiriendo su energía a las partículas. La turbulencia también juega un papel: los movimientos caóticos del fluido pueden transferir energía de escalas grandes a escalas pequeñas, donde se disipa como calor. En dispositivos de fusión, se utilizan inyección de haces neutros y ondas de radiofrecuencia para calentar el plasma externamente.
El calentamiento de plasma es crítico para experimentos de fusión por confinamiento magnético como ITER, donde se utiliza para llevar el combustible de deuterio-tritio a temperaturas superiores a 150 millones de grados Celsius, y para comprender el clima espacial que afecta a satélites y redes eléctricas.
En la corona solar, el calentamiento es tan eficiente que la temperatura alcanza aproximadamente 1-3 millones de grados Celsius, pero la densidad es tan baja que una nave espacial que la atraviese no se derretiría, solo sentiría un calor suave.





















