En los núcleos activos de las galaxias, los agujeros negros supermasivos están rodeados por un denso anillo de polvo que actúa como una cortina: oculta todo lo que ocurre en el centro. Si una estrella se acerca demasiado al agujero negro, las fuerzas de marea la desgarran, y el destello resultante suele ser visible en el óptico y en rayos X. Pero detrás de esa cortina de polvo, tal destello podría pasar desapercibido, a menos que se observe en el infrarrojo, donde el propio polvo comienza a brillar al calentarse.
Los astrónomos utilizaron diez años de observaciones del telescopio espacial WISE, que observó el cielo en el infrarrojo medio. Seleccionaron casi cien mil candidatos a núcleos activos y buscaron no solo cambios de brillo, sino cambios de color en dos bandas infrarrojas. El color cambia cuando el polvo se calienta por el destello, por lo que este enfoque permite detectar eventos ocultos al óptico.
Ambos destellos se interpretaron como disrupciones de marea de estrellas. En el primero, J2244+0816, junto con el destello infrarrojo también se observó uno óptico, pero su declive fue demasiado rápido para el escenario clásico. Los autores sugieren que la estrella no fue desgarrada por el agujero negro supermasivo en sí, sino por un pequeño agujero negro de masa estelar escondido en su disco de acreción. Esta es la primera evidencia observacional a favor de las llamadas micro-TDE, predichas teóricamente. En el segundo, J2150−1132, tras el destello desapareció la línea ancha de hidrógeno en el espectro, lo que indica que el núcleo activo cambió su estado.
El trabajo demuestra por primera vez que el sondeo infrarrojo WISE puede encontrar disrupciones de marea en galaxias activas, incluidos eventos completamente ocultos por el polvo. Esto abre el camino hacia un censo completo de tales eventos, que ayudará a estimar su frecuencia y su papel en la evolución de las galaxias. En el futuro, sondeos infrarrojos más sensibles, como el Roman Space Telescope, podrán seguir en detalle las fases rápidas de estos destellos y distinguir entre disrupciones totales y parciales de estrellas.
El destello de J2150−1132 estaba tan oculto por el polvo que no era visible en óptico, aunque en el infrarrojo se volvió dos magnitudes más brillante. Es como si una poderosa explosión ocurriera detrás de una cortina gruesa: solo vemos el calentamiento de la cortina, no la explosión en sí.
El escenario de un micro-TDE, donde una estrella es desgarrada por un pequeño agujero negro escondido en el disco de acreción de un agujero negro gigante, recuerda a las ideas de la ciencia ficción sobre agujeros negros secundarios que pueblan las cercanías de objetos supermasivos, como en la novela «Los pilares de la creación» de Terry Goodkind o en algunos episodios de la serie «Star Trek», donde los héroes se enfrentan a fuentes inesperadas de gravedad en densos cúmulos estelares.