¿Quién dirige la nieve antártica? Dos núcleos de hielo frente a los índices climáticos ✛

Original: "Sources of low-frequency $$δ^{18}$$O variability in coastal ice cores from Dronning Maud Land"
arXiv:2405.02471 · 2024-05-03 · CC BY 4.0 · 4 min
Dos núcleos de hielo separados por cien kilómetros revelan distintas fuentes de oscilaciones de baja frecuencia en la composición isotópica, y un análisis causal identifica qué ritmos oceánicos y atmosféricos las controlan.

Contexto

La Antártida Oriental permaneció durante mucho tiempo a la sombra de las dramáticas pérdidas de hielo en el oeste del continente, pero es aquí, en la Tierra de la Reina Maud, donde la capa de hielo ganó masa entre 2002 y 2019. Para separar la contribución del calentamiento global de los ritmos climáticos naturales, los científicos recurren a los núcleos de hielo: la composición isotópica del oxígeno en ellos sirve como termómetro del pasado. Estudios previos en esta región se basaban en correlaciones y encontraban vínculos con El Niño y el Modo Anular del Sur, pero la correlación no indica la dirección de la influencia. Dos nuevos núcleos, perforados a cien kilómetros de distancia, brindan una oportunidad excepcional para comprobar cuán locales son estas conexiones.

Métodos

Los investigadores extrajeron dos núcleos: FK17 (208 metros) y TIR18 (262 metros), perforados en las crestas de los levantamientos de hielo Lokerryggen y Hammarryggen. En los primeros 120 metros de cada núcleo, con un paso de 5 centímetros, se midió la composición isotópica del oxígeno δ18O con un espectrómetro láser PICARRO L 2130-i. Las series temporales se limpiaron del ciclo estacional y del ruido de alta frecuencia mediante análisis espectral singular, conservando los modos con períodos de dos a quince años. Luego se aplicó el método de Liang–Kleeman, que estima la tasa de transferencia de información desde los índices climáticos hacia δ18O, basándose en el cambio de la entropía de Shannon y permitiendo distinguir la causa de una mera coincidencia. El análisis incluyó siete índices (SAM, Niño3.4, SOI, PDO, TPI, AMO, DMI) y la extensión del hielo marino en tres sectores alrededor de los puntos de perforación.

Resultados

Los espectros de los dos núcleos divergen: en FK17 aparecen picos agudos en períodos de 3, 4, 6, 8 y 10–12 años; en TIR18, picos más difusos en 3, 5, 7 y 22–28 años. El análisis causal muestra que en FK17 influyen significativamente ENSO, PDO, SAM, DMI y la extensión del hielo en los sectores 0–20°E y 20–40°E. En TIR18, los principales resultaron ENSO, PDO, DMI, AMO y la extensión del hielo en los sectores 20–40°E y 40–55°E. Por primera vez para núcleos de la Tierra de la Reina Maud se detecta la influencia del Dipolo del Océano Índico, lo cual es lógico dada la posición más oriental de TIR18. La influencia de SAM se manifestó solo en FK17 y únicamente en períodos cortos de 3–5 años, mientras que ENSO actúa en ambos puntos en los rangos de 2–5 y 7–10 años. Las diferencias entre los puntos se atribuyen a distintas fuentes de masas de aire: hacia TIR18 llegan desde direcciones más orientales y continentales.

Implicaciones

El trabajo se inscribe en la línea de investigaciones que vinculan los núcleos de hielo de la Tierra de la Reina Maud con la dinámica climática a gran escala, pero se distingue por su método: en lugar de correlaciones, aquí se aplica por primera vez el análisis causal de Liang, que muestra la dirección de la influencia. Estudios vecinos buscaban conexiones con ENSO y SAM mediante espectros y wavelets, mientras que este artículo añade el Dipolo del Océano Índico y separa la influencia de distintos sectores del hielo marino. Esto permite no solo constatar la coincidencia de ritmos, sino afirmar que los índices climáticos realmente controlan el registro isotópico, y no al revés.

Desarrollo futuro

La limitación en la longitud de las series (1979–2010) no permite investigar períodos mayores de diez años, aunque en los núcleos se observan indicios de oscilaciones de veinte años o más. Con la disponibilidad de índices climáticos más largos, será posible separar los modos multidecadales naturales de la tendencia antropogénica. El método puede extenderse fácilmente a otros proxies de los mismos núcleos: exceso de deuterio, balance de masa, sulfatos no marinos y ácido metanosulfónico, que muestran fuertes contrastes locales. También es prometedora la aplicación de una versión no lineal del análisis causal, que actualmente se prueba en modelos idealizados.

Impacto

Los resultados influirán en la interpretación de los registros paleoclimáticos en la Antártida Oriental costera y en las reconstrucciones de la variabilidad pasada del hielo marino.

Próximos pasos

Aplicar el mismo análisis causal a otros proxies de los núcleos FK17 y TIR18, así como a series climáticas más largas cuando estén disponibles.

Problemas abiertos clave

Para la climatología y la glaciología, la cuestión clave no resuelta es cómo separar la contribución de la variabilidad natural de baja frecuencia y el calentamiento antropogénico en las tendencias de la Antártida costera. Este trabajo muestra que los registros isotópicos locales están controlados por distintas combinaciones de modos climáticos, y esto debe tenerse en cuenta al calibrar los proxies de temperatura.

La mirada de la máquina del conocimiento

Esta sección está dirigida al autor del trabajo y a sus colegas. Los trabajos vecinos los encontró la búsqueda por significado en nuestro archivo, no por coincidencia de palabras. No evaluamos: mostramos el campo alrededor.

Qué hace el trabajo

El estudio aplica el método de Liang–Kleeman a dos testigos de hielo de la Tierra de la Reina Maud para identificar relaciones causales entre la composición isotópica del oxígeno y siete índices climáticos, así como la extensión del hielo marino en tres sectores. El análisis espectral reveló diferencias en los periodos de oscilación entre los sitios, y el análisis causal mostró que en FK17 influyen significativamente ENSO, PDO, SAM, DMI y la extensión del hielo en los sectores 0–20°E y 20–40°E, mientras que en TIR18 influyen ENSO, PDO, DMI, AMO y la extensión del hielo en los sectores 20–40°E y 40–55°E. Los autores atribuyen las diferencias a la proximidad al océano y a las trayectorias de las masas de aire.

Dónde está su fuerza

El punto fuerte del trabajo es la aplicación del análisis causal de Liang–Kleeman, que permite evaluar la dirección de la influencia de los índices climáticos sobre el registro isotópico, y no solo la correlación. Esto proporciona una base más sólida para interpretar las señales climáticas en los testigos de hielo.

Hacia dónde puede avanzar

  • Podría ser interesante observar cómo funciona el método de Liang–Kleeman en otros testigos de hielo de la Antártida, especialmente en regiones con dinámica climática diferente, como la Península Antártica o la Antártida Occidental, donde la influencia de los modos tropicales puede ser más fuerte. Cerca, en nuestro archivo, hay un trabajo sobre cómo responde la Antártida al dióxido de carbono, que podría dar pistas sobre cómo separar la señal antropogénica de la variabilidad natural en los registros isotópicos.se apoya en: El hielo lo recuerda: cómo responde la Antártida al dióxido de carbono arXiv:2601.06986
  • Quizás valga la pena ampliar el análisis incluyendo los ciclos solares y de marea como posibles factores externos que modulan los índices climáticos y, por tanto, el registro isotópico. En nuestro archivo hay trabajos sobre los ciclos solares y los ritmos de marea del Sol que pueden ofrecer ideas sobre cómo esas variaciones lentas podrían manifestarse en los espectros de los testigos de hielo.se apoya en: Ciclos solares: cómo el vaivén magnético mece el futuro · Los ritmos de marea del Sol arXiv:2602.16656 arXiv:2602.11227

Vale la pena probar

  • Aplicar el método de Liang–Kleeman a testigos más largos para comprobar la estabilidad de las relaciones causales encontradas en escalas de siglos.
  • Comparar los mapas causales para diferentes estaciones, para ver cómo la estacionalidad afecta la transferencia de información desde los modos climáticos hasta el δ18O.
  • Utilizar un conjunto de modelos climáticos para comprobar si reproducen las relaciones causales observadas, lo que podría ayudar en la interpretación de las reconstrucciones paleoclimáticas.

Por qué puede importar

Si el método de Liang–Kleeman resulta robusto en diferentes testigos, podría convertirse en una herramienta estándar para los paleoclimatólogos, permitiendo separar las señales causales del ruido y comprender mejor las respuestas regionales a los modos climáticos globales.

Los dos núcleos se perforaron a solo cien kilómetros de distancia, pero sus espectros isotópicos difieren más que los de algunos núcleos separados por miles de kilómetros. La razón es que las masas de aire que llegan a TIR18 provienen del este y portan una señal más continental, mientras que a FK17 llegan del oeste, sobre el mar de Weddell.

\hat{T}_{j\to i} = \frac{1}{\det C} \sum_{k=1}^{S} \Delta_{jk} C_{k,di} \frac{C_{ij}}{C_{ii}}
Aquí C es la matriz de covarianza, Δjk son sus cofactores, Ck,di es la covarianza entre Xk y la derivada de Xi. Un valor positivo significa que Xj realmente transfiere información a Xi.

Cifras clave

  • distancia entre núcleos: unos 100 km
  • profundidad de los núcleos: 208 m (FK17) y 262 m (TIR18)
  • longitud de la serie analizada: 384 meses (1979–2010)
  • rango de períodos significativos: 3–20 años
  • reproducibilidad de las mediciones de δ18O: 0.02 ‰
Científicos
Bernhard RiemannJoseph WeberKarl SchwarzschildKip ThorneRainer WeissAlbert Einstein
Conceptos
Pacific decadal oscillation Atlantic multidecadal oscillation ENSO decadal variability TAO/TRITON moorings Multivariate ENSO Index Jin-Timmermann model natural variability multifractal detrended fluctuation analysis Indian Ocean Dipole North Equatorial Countercurrent mixed mode oscillations