La estrella Kepler-51 tiene tres planetas hinchados, pero sus órbitas estaban desajustadas. Resultó que un cuarto planeta invisible los está jalando, como un bailarín escondido que cambia el ritmo. La próxima vez que veas un reloj andar raro, piensa: quizá tiene un engranaje secreto. ¿Podemos encontrar más planetas ocultos?
El sistema Kepler-51 ha llamado la atención durante mucho tiempo por tres exoplanetas con densidad inferior a la del agua, que parecen globos gigantes. Años de mediciones de brillo de la estrella con los telescopios Kepler (lanzado según la idea de William Borucki) y Hubble permitieron calcular sus órbitas con gran precisión. Pero en 2023, el telescopio espacial James Webb durante observaciones planificadas de espectroscopia detectó algo extraño: el planeta más externo apareció detrás de la estrella dos horas más tarde de lo que prescribía el modelado numérico de su movimiento. Una desviación tan grande se asemejaba a una falla en un reloj bien ajustado.
La causa del retraso resultó ser un invisible. Los tres planetas conocidos se atraen ligeramente entre sí, cambiando su horario de tránsitos, lo que se conoce como método de tránsito para buscar cuerpos ocultos. El método perfeccionado por Eric Agol ayudó a detectar al intruso: a partir de pequeñas imprecisiones en el cronograma se puede deducir la órbita del planeta invisible. Así se descubrió Kepler-51e, un mundo que nunca transitó frente a la estrella, pero se delató por los regulares 'tirones' a sus vecinos. Esto recuerda a un antiguo reloj de péndulo: se mide su ritmo y se notan extraños retrasos, como si hubiera un diminuto engranaje oculto en el mecanismo.
El descubrimiento sugiere que alrededor de las estrellas pueden formarse cadenas enteras de mundos, incluidos los invisibles. Esto ayuda a comprender mejor la migración planetaria: cómo los planetas jóvenes se desplazan con el tiempo. Además, los científicos se enfrentan a la cuestión de la evolución atmosférica: ¿por qué el viento estelar no arrasa con estas envolturas tan ligeras? Las respuestas se buscarán con futuras mediciones espectrales en el James Webb.
🎯 El telescopio James Webb descubrió accidentalmente un nuevo planeta cuando el tiempo previsto de su tránsito falló por dos horas, un récord de desviación para un sistema tan bien estudiado.