Se ha demostrado experimentalmente el control reversible de las fluctuaciones cuánticas del vacío en un microrresonador integrado con puntos excepcionales (EP) quirales. Se desarrolló una plataforma híbrida cuántico-fotónica basada en niobato de litio y arseniuro de galio, que combina emisores de alta calidad, guías de onda de bajas pérdidas, un eficiente efecto electroóptico y un actuador piezoeléctrico local. La reconfiguración dinámica del acoplamiento de modos en un resonador anular permitió modular el tiempo de emisión espontánea hasta 7 veces (de 120 a 850 ps). Mediante la ingeniería de la densidad local de estados, se generaron perfiles espectrales no lorentzianos de fotones individuales: el cuadrado de la lorentziana, un perfil tipo Fano y transparencia inducida por EP (supresión de la emisión en desintonía cero). Los resultados revelan efectos únicos de la electrodinámica cuántica de resonadores cerca de los EP y establecen un paradigma universal para la fotónica cuántica no hermítica.
El control del estado cuántico de la luz a nivel de fotones individuales es una tarea clave en la óptica cuántica, crucial para las tecnologías de información cuántica. En los sistemas hermíticos convencionales, la interacción del emisor con el resonador se describe mediante el efecto Purcell, que amplifica la emisión espontánea pero está limitado por la dependencia espectral lorentziana. La física no hermítica, que surge en sistemas con pérdidas y ganancias controladas, ofrece nuevos grados de libertad gracias a los puntos excepcionales: singularidades donde los valores propios y los vectores propios se fusionan. En esos puntos, la superposición de modos se vuelve degenerada y el campo cuántico en el resonador adquiere propiedades no clásicas, como ya predijeron los trabajos de Serge Haroche sobre electrodinámica cuántica de resonadores. Esto abre el camino hacia un control sin precedentes sobre fotones individuales, inalcanzable en la electrodinámica hermítica.
Para crear la electrodinámica cuántica no hermítica en chip, los científicos desarrollaron una plataforma híbrida que combina niobato de litio (LN) y arseniuro de galio (GaAs) con puntos cuánticos integrados. La base es un microrresonador en anillo de LN con 15 µm de radio, acoplado a una guía de onda, uno de cuyos extremos está cerrado con un espejo de Sagnac. Un desfasador electroóptico sobre LN (que emplea el efecto Pockels) permite controlar dinámicamente la fase de retroalimentación, ajustando el acoplamiento entre los modos contrapropagantes. Los puntos cuánticos de GaAs se transfieren sobre el resonador mediante microimpresión con una precisión inferior a 100 nm. Para la sintonización espectral se utiliza el efecto piezoeléctrico inverso en LN, que permite desplazar la energía de emisión de los puntos cuánticos en 0.6 nm sin afectar al resonador. El análisis detallado de los modos ópticos y la emisión se realizó mediante espectroscopía de alta resolución. Esta arquitectura, inspirada en los trabajos pioneros de Roy Glauber sobre coherencia cuántica, proporciona una interacción reconfigurable entre luz y materia a nivel cuántico.
El experimento demostró tres regímenes diferentes de densidad espectral de estados locales (LDOS) en función de la fase φ. Con φ = 0 aparece el efecto de transparencia inducida por punto excepcional (EPIT): la densidad espectral se anula en el punto de desintonía cero, lo que suprime la emisión. Con φ = π/2 se observa un perfil tipo Fano, y con φ = π uno lorentziano cuadrático. Los fotones individuales emitidos por el punto cuántico heredan esta forma: los espectros medidos concuerdan bien con los cálculos. Las mediciones del tiempo de vida mostraron una modulación reversible desde 850 picosegundos (en régimen EPIT) hasta 120 picosegundos (en régimen lorentziano cuadrático): un cambio de siete veces. La pureza de la emisión de fotones individuales se confirmó mediante la función de correlación de segundo orden g²(0) = 0.020(5), lo que indica un antiagrupamiento casi perfecto, necesario para la computación cuántica y las mediciones cuánticas. La simulación de los campos eléctricos mostró que en el resonador se forman ondas estacionarias con nodos en la posición del emisor, lo que explica la supresión, o con un máximo, lo que da lugar a la amplificación.
La realización de puntos excepcionales en electrodinámica cuántica rompe las reglas habituales de la dualidad onda-partícula: ahora no solo se puede estar cerca de un nodo o un antinodo del campo, sino que se puede diseñar deliberadamente la topología de la onda estacionaria. Esto proporciona una herramienta cualitativamente nueva para controlar la emisión espontánea sin necesidad de un ajuste preciso de los modos. Para las tecnologías cuánticas, esto significa la aparición de interruptores y enrutadores ultrarrápidos de fotones individuales controlados por voltaje, acelerando el desarrollo de redes cuánticas totalmente ópticas.
Esta tecnología se puede escalar a circuitos multirresonadores con matrices integradas de puntos cuánticos, abriendo el camino a simuladores cuánticos no hermíticos y dispositivos fotónicos topológicos. El uso de electrodos de onda viajera permitirá alcanzar velocidades de conmutación en el rango de los gigahercios, necesario para el funcionamiento de puertas cuánticas. Además, el empleo de otros materiales, como diamante con centros NV o heteroestructuras semiconductoras, ampliará la funcionalidad de la plataforma.
El trabajo tendrá impacto en los campos de la información cuántica, incluyendo la criptografía cuántica y la computación cuántica distribuida, al ofrecer fuentes integradas compactas de fotones individuales con sintonización eléctrica.
Los próximos pasos incluyen aumentar el factor de calidad de los resonadores para mejorar el contraste de los efectos y desarrollar sistemas multiemisores para estudiar efectos colectivos en entornos no hermíticos.
El experimento está directamente relacionado con el problema fundamental de la interacción de sistemas cuánticos con un entorno controlado, clave tanto para comprender la decoherencia como para construir procesadores cuánticos. La electrodinámica cuántica no hermítica también aborda cuestiones de ruptura espontánea de simetría en sistemas abiertos.
🎯 El efecto Purcell, que describe la amplificación de la emisión espontánea en un resonador, fue predicho por Edward Purcell en 1946. Sin embargo, solo con la llegada de la física no hermítica ha sido posible no solo amplificar, sino suprimir completamente la emisión gracias a la topología y no a la desintonía.