Los científicos han descubierto que los campos magnéticos de las estrellas juegan un papel clave en el nacimiento de agujeros negros récord. Si el campo es fuerte, actúa como un freno, ralentiza la rotación del agujero y mantiene su masa en el rango 'prohibido'. Con un campo débil, el agujero acelera casi a la velocidad de la luz. Esto podría explicar fusiones misteriosas como GW231123. ¿Vienen acompañadas de potentes estallidos de rayos gamma?
Cuando el núcleo de una estrella moribunda se comprime, nace un agujero negro, una peonza cósmica. Cuanto más fuerte es la compresión, más rápida es la rotación. Pero la peonza tiene un freno magnético: un campo fuerte expulsa parte de la materia, frenando el agujero, mientras que uno débil permite que el material caiga dentro y lo acelere casi hasta la velocidad de la luz.
Esto explicó precisamente los misteriosos pares de agujeros detectados por los detectores de ondas gravitacionales, los instrumentos de Rainer Weiss y sus colegas. El evento GW231123 mostró agujeros con una masa que se consideraba imposible: se pensaba que las estrellas con tal núcleo explotaban como supernovas sin dejar rastro. Pero las simulaciones confirmaron que, con una rotación rápida y un campo magnético moderado, la estrella se colapsa en un agujero negro pesado.
Los mismos campos magnéticos que frenan el agujero pueden crear chorros, eyecciones de materia que brillan más que las galaxias y son visibles a través de todo el Universo. El resultado de casi un siglo de esfuerzos: Karl Schwarzschild describió el agujero en reposo, Kip Thorne el que gira, y los nuevos cálculos unifican sus ideas.
🎯 Antes se creía que el núcleo de una estrella de 250 masas solares explotaba sin dejar rastro. Resultó que de él puede surgir un agujero negro.
🎬 Un agujero tan rápidamente giratorio es casi como Gargantúa de «Interstellar»: rotación extrema y gravedad monstruosa.