La Luna actúa como un micrófono gravitacional: su gruesa corteza, en algunos lugares, amplifica las ondulaciones del espacio decenas de veces. Los científicos modelaron dónde el efecto es más fuerte: en las elevaciones cerca de la cuenca Polo Sur–Aitken. Estos datos ayudarán a elegir el punto ideal para un futuro observatorio lunar, capaz de oír las fusiones de agujeros negros distantes.
🎯 El cráter Polo Sur–Aitken es la cuenca de impacto más grande del Sistema Solar, con un diámetro de 2500 km. Sus bordes son más altos que el Himalaya, y la corteza aquí es más gruesa que en cualquier otro lugar de la Luna.