Se realizó una búsqueda de exolunas en el planeta similar a Júpiter Kepler-167e utilizando datos de un tránsito obtenidos con el espectrógrafo NIRSpec del telescopio James Webb. La serie temporal de 60 horas reveló tendencias significativas a largo plazo: un lento desplazamiento del flujo durante cada una de las seis exposiciones de 10 horas. Se compararon modelos de planeta y planeta+luna para 12 combinaciones: tres métodos de reducción de datos y cuatro modelos de tendencias de exposición (procesos lineales y gaussianos). En siete casos se detectó una fuerte señal de exoluna, indicando una órbita cercana al límite de Roche, con un radio de aproximadamente el 10% del tamaño del planeta. La explicación astrofísica más probable es un evento de tipo sizigia casi exactamente en la mitad del tránsito, difícil de distinguir del paso de una mancha estelar; se demuestra que una mancha del tamaño necesario es compatible con los datos de archivo del 'Kepler'. La alta precisión del JWST hace que el análisis dependa efectivamente de un solo tránsito, y los modelos de exolunas adquieren una flexibilidad excesiva al describir ruidos no gaussianos. Se recomienda observar el siguiente tránsito en octubre de 2027. El trabajo revela la influencia crítica de las tendencias de exposición y la necesidad de estudiarlas.
La caza de exolunas —la búsqueda de satélites alrededor de planetas de otras estrellas— recuerda a observar sombras en un teatro, donde el foco se apaga y se enciende. El planeta Kepler-167e, un gigante gaseoso junto a una estrella abrasadora, fue descubierto por William Borucki y su equipo. Ahora el «James Webb» vigilaba su tránsito frente a la estrella, con la esperanza de detectar una diminuta caída del brillo provocada por una luna.
Pero el telescopio se topó con un rival invisible: su propia «respiración». El sensible instrumento NIRSpec registró una deriva lenta, como si alguien girara suavemente un atenuador: las fluctuaciones térmicas de la cámara creaban la ilusión de una luz cambiante. Sobre ese fondo inestable, la señal de la luna se perdía, igual que la sombra de un mosquito bajo el parpadeo de un foco. De los 12 métodos de procesamiento, siete apuntaban a un satélite de una décima parte del tamaño del planeta. Pero en pleno tránsito apareció un doble: un evento que coincide exactamente con el paso del planeta sobre una mancha oscura de la estrella. Esa mancha, semejante a una gigantesca tormenta solar, pudo engañar a los detectores.
La respuesta llegará en octubre de 2027: solo entonces un nuevo tránsito revelará si fue una luna o un juego de luces.
🎯 La deriva del brillo no la causa la estrella, sino el propio telescopio: su cámara se calienta y enfría, titilando como un corazón vivo.
🎬 La búsqueda de lunas lejanas es ya una realidad, pero aún recuerda a escenas de «Star Wars»: en algún lugar, cerca de gigantes gaseosos, podrían esconderse sus propias Endor.