El telescopio «James Webb» cazó una luna junto a un Júpiter lejano. Pero en lugar de una señal clara, atrapó un misterio: una deriva lenta del brillo impide distinguir un satélite de una mancha estelar. La solución, solo en 2027.
🎯 La deriva del brillo no la causa la estrella, sino el propio telescopio: su cámara se calienta y enfría, titilando como un corazón vivo.
🎬 La búsqueda de lunas lejanas es ya una realidad, pero aún recuerda a escenas de «Star Wars»: en algún lugar, cerca de gigantes gaseosos, podrían esconderse sus propias Endor.