Descubierta la sistema ATLAS J1013-4516: una binaria de enanas blancas con un período orbital de 8,56 minutos, más rápido que cocer un huevo. Aquí, una estrella transfiere helio hacia el disco de acreción de la otra. Observaciones durante 10 años revelaron una aceleración en la rotación (Pdot = -1.6×10⁻¹² s/s): la órbita se encoge por las ondas gravitacionales y la transferencia de masa. Esto permite estudiar la reacción de la estrella a la pérdida de materia. El análisis predice que el observatorio de ondas gravitacionales LISA podrá detectar con confianza esta fuente, abriendo una nueva ventana a la evolución de binarias cercanas.
Los astrónomos encontraron un par de estrellas cuyo baile se acelera cada año. Son enanas blancas, restos fríos de astros del tamaño de la Tierra. Un bailarín roba helio de su compañero, girándolo como una bufanda brillante. Su órbita se encoge, y al espacio se escapan ondas gravitacionales, una ondulación como las ondas en el agua.
Cada 8,6 minutos las estrellas producen mini eclipses, cubriéndose una a otra por turnos. Las mediciones precisas de brillo mostraron que cada año la órbita se acorta en una millonésima de segundo. En una década de observaciones, el análisis de la luz confirmó que el disco alrededor de la estrella es de helio. La energía que se fuga con las ondas supera el brillo de decenas de soles.
Dentro de millones de años, este dúo se fusionará en una sola estrella: una estrella de neutrones o incluso un agujero negro. El futuro detector LISA escuchará los acordes finales de su baile en solo cuatro años de observaciones, como predijo Kip Thorne.
🎯 Si un observador estuviera a cien kilómetros de este sistema, vería cómo cada 8,5 minutos cae la oscuridad: una estrella oculta brevemente a la otra.